Futuro incierto para las negociaciones de paz

La guerra en Siria difícilmente podría llegar a su fin.

Por Redacción

GINEBRA (AFP).- Las negociaciones de paz que el viernes se abrieron en Ginebra bajo los auspicios de la ONU difícilmente permitirán terminar con la guerra en Siria, aseguran expertos. El Alto Comité de Negociaciones (ACN), una importante coalición opositora, envió ayer su comitiva, aunque oficialmente no mantendría contactos con el régimen del presidente Bashar al Assad, sino solamente con la ONU. Dos años después del fracaso de las primeras conversaciones de paz, la oposición está en peor posición para negociar, entre otras cosas porque los combatientes leales al presidente Al Assad, que cuenta con apoyo militar ruso, han logrado recuperar terreno. El contexto “es menos favorable a la oposición, ya que el régimen ha reconquistado posiciones” que controlaban grupos armados opositores, afirmó Agnès Levallois, una especialista de Medio Oriente radicada en París. “La oposición está en una situación muy incómoda porque su margen de maniobra es más limitado y no quiere que la delegación que tiene frente a ella le pase por encima”, agregó. Yezid Sayigh, del Centro Carnegie para Medio Oriente, dijo algo similar: “Rusia y el régimen sienten que están empezando a tomar la delantera con respecto a la oposición”, puntualizó. Además, los kurdos sirios decidieron irse de Ginebra al no ser invitados a las negociaciones. Una fuente de la delegación indicó que no sentirán vinculados por nada de lo que se decida en la mesa de discusiones, incluido un posible alto el fuego. A las dificultades de la oposición en el frente militar se agrega un cambio de enfoque de las potencias occidentales, que durante mucho tiempo reclamaron la renuncia del presidente sirio acusándolo de ser el verdugo de su propio pueblo. No obstante, cambiaron de discurso tras el avance del grupo yihadista Estado Islámico (EI), considerado la amenaza principal. Además, las potencias occidentales se sienten sobrepasadas por la llegada a Europa de cientos de miles de refugiados, muchos de ellos sirios que huyen de la guerra. Así, esperan que estas negociaciones intersirias, cuya duración prevista es de seis meses, consigan poner fin a una guerra que ha dejado más de 260.000 muertos y millones de refugiados desde marzo de 2011. La principal reivindicación de los opositores, la renuncia de Al Assad, que contaba al iniciarse la guerra con el apoyo de algunas grandes potencias, ya no parece estar al orden del día. “El nacionalismo autoritario ha vuelto a estar de moda”, según Karim Bittar, del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), un centro de investigación francés. Queda “claro que para Estados Unidos y hasta para los sauditas”, la renuncia de Al Assad no puede constituir “una condición previa”, aseguró Sayigh.


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