Ganó el partido más difícil y ahora sueña con el ascenso

Max Francisco Santibáñez contrajo en julio pasado Covid-19 y tuvo que luchar varios días contra un virus.

Max Francisco Santibáñez disputó muchos partidos como jugador y entrenador. Pero nunca se había enfrentado a un adversario desconocido. Invisible. Esta vez, la vida lo puso ante un obstáculo difícil que puso en riesgo su salud. Santibáñez contrajo en julio pasado la COVID-19, causada por el nuevo coronavirus, y tuvo que luchar varios días contra un virus.

Hubo momentos de temor, cuando la fiebre no bajaba de los 40 grados. También preocupación, sobre todo, por no afectar a sus padres que tienen 76 y 74 años. Pero pudo salir adelante y se recuperó días atrás. Hoy, Santibáñez está curado y se propone otro desafío pero en el plano deportivo: su anhelo es lograr el ascenso de Alas Argentinas a la Primera División A de la Liga de Fútbol de Bariloche (Lifuba).

Santibáñez es el técnico del primer equipo de Alas Argentinas y se gana la vida en la construcción. Este invierno fue mucho más duro que otros. La cuarentena obligatoria, impuesta desde el 20 de marzo pasado por Nación, como medida sanitaria para prevenir el avance del coronavirus, lo dejó sin el fútbol y sin trabajo porque durante varias semanas la construcción estuvo paralizada.

“Es impresionante lo que se extraña la actividad del fútbol”, sostuvo. Dijo que los fines de semana en la cancha es algo que se añora. La rutina de los entrenamientos en la semana.

El golpe más duro lo vivió en julio pasado, cuando el resultado del hisopado que le habían hecho dio positivo. No sabe cómo se contagio. Presume que tal vez contrajo el virus en alguna salida a comprar.

Me daba un baño, como para bajar la fiebre, tomaba un Tafirol y a los cuarenta minutos volvía a subir la temperatura”.

Max Francisco Santibáñez. DT de Alas Argentinas.

Contó que venía arrastrando una gripe larga que no podía superar. A mediados de julio pasado sospechó que podía haberse contagiado. Se comunicó con el hospital y cuando manifestó fiebre, le avisaron que había que practicarle un hisopado que se hizo el 16 o 17 de julio último.

Tras la confirmación, admitió su preocupación pasaba por no haber contagiado a sus padres, que viven en la planta baja de la misma vivienda. Él habita en la planta alta, solo.

Recordó que una ambulancia lo fue a buscar a su domicilio y lo trasladaron al hospital Ramón Carrillo. Al día siguiente lo derivaron a un hotel donde quedó internado y aislado.

Me atendieron muy bien. Había enfermeros y médicos que me llamaban todo el tiempo para controlarme”, relató.

Dijo que estuvo casi 5 días con fiebre, entre 39,8 y 40 grados. “Soy hipertenso y tengo cálculos renales”, comentó. Por eso, hubo momentos de temor.

“Cuando la fiebre se pudo bajar y se estabilizó, a los cuatro o cinco días ya me recuperé y me dieron el alta”, sostuvo. Aseguró que estuvo aislado varios días más en su domicilio sin tener contacto con sus padres para protegerlos. El alta clínica la recibió el 10 de agosto último. Fue un día donde pudo respirar aliviado. Aunque aseguró que siguen cuidándose con sus padres.

Dijo que ahora tiene la cabeza puesta en la vuelta de los entrenamientos que será a partir del 7 de septiembre, cuando autoricen los protocolos sanitarios.

Hay mucha ansiedad porque los chicos tienen una ganas tremendas de volver a entrenar, a jugar”, aseveró Santibáñez.

Reveló que su meta es luchar con los jugadores por el ascenso a la primera división. Está convencido de que Alas Argentinas por su historia merece volver a los primeros planos del fútbol barilochense. “Tenemos que volver a ser grandes”, enfatizó.

Rememoró que Alas Argentinas marcó una época en la historia del fútbol local en la década de los ochenta, en el siglo pasado, cuando ganó varios campeonatos y jugó torneos regionales.

Santibáñez conoce esa historia de cerca porque jugó en el club. Hoy, cumple el rol de técnico de la primera y además es coordinador de la actividad deportiva. Pero, sobre todo, es hincha del club, en el que vivió muchas alegrías. Y sueña con que Alas Argentinas vuelva a ser protagonista.

Más de 5 meses sin jugar

Pasaron más de cinco meses desde el último partido que Alas Argentinas jugó en la Primera B de la Lifuba. Es mucho tiempo de inactividad. A tal punto que a Max Francisco Santibáñez le costó acordarse contra quien jugaron en esa ocasión.

El último partido antes de la pandemia lo jugamos en El Bolsón contra Deportivo Cristal y perdimos 2 a 1”, recordó.

Está ilusionado que cuando se retome la competencia tienen posibilidades de soñar. Es que ocupaban el cuarto puesto con un partido menos, cuando se suspendió el torneo. “Estamos todos los equipos juntos, y si ganamos el partido pendiente nos prendemos arriba”, destacó.

Observó que solo faltan 3 fecha para definir a los dos equipos que ascenderán a la primera división. Santibáñez explicó que en la B juegan 8 equipos.

Contó que por el momento, los jugadores salen a correr por su cuenta hasta que se permitan los entrenamientos grupales.

No fueron fáciles estos años para el club. Dijo que tras la muerte del presidente de la institución en 2018, “el club quedó a la deriva”. Hubo que empezar de nuevo y costó poner en orden la entidad.

Santibáñez valora que retornaron “un montón de jugadores al club” donde nacieron. Afirmó que eso generó mucho optimismo y despertó la pasión por una institución histórica de Bariloche.


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