Hipocresía en salud
Neuquén
El diagnóstico es claro y no permite dudas: los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas. Sucede en todo el mundo. Sumemos que pocos acceden a la atención de alta complejidad y muchos no reciben siquiera la asistencia mínima. Sería un error responsabilizar solamente al Estado, que carece de regulación de los sistemas de salud fragmentados y desarticulados que coexisten (público, privado y obras sociales).
Deberíamos incluir todos los escalones: a la Justicia con la responsabilidad que le compete, a los legisladores que crean leyes que no se pueden cumplir, a los prestadores que sobrefacturan y/o suscriben estudios o recetas innecesarios, a las obras sociales y prepagas que no cumplen, a los afiliados que abusan de las prestaciones. Claro, no son todos, en nuestra Argentina contamos con profesionales de excelencia, con equipos de trabajo que realizan estudios, tratamientos y logros dignos del Primer Mundo. Pero no alcanza.
Hoy tenemos obras sociales que cubren tratamientos de ortodoncia o fecundación asistida, en salud pública se cubre el cambio de sexo; mientras tenemos casos de desnutrición, tuberculosis, hidatidosis, chagas, enfermedades de la pobreza. Convivimos con publicidades que instigan a la automedicación y la mala alimentación: 36% de los argentinos tiene sobrepeso.
Tenemos dos opciones: la indiferencia impregnada de hipocresía mientras nos horrorizamos por el estado de la salud o asumimos la responsabilidad que nos compete para modificar esta situación.
Silvia Cristina Galetti
DNI 22.292.374