120 días sin Kevin Hernández: el misterio en Lamarque entre la hipótesis narco y el conflicto de competencia
Se cumplieron cuatro meses de la desaparición de Kevin Hernández en Lamarque. No hay rastros y la causa enfrenta un quiebre en el plano judicial. Porqué el caso se debate entre el posible rechazo del fuero federal y las denuncias de la querella.
A cuatro meses de la última vez que se lo vio caminando por las calles de Lamarque, el paradero de Kevin Hernández sigue siendo un enigma que la Justicia no logra descifrar. Lo que comenzó el 22 de febrero como una averiguación de paradero mutó en una causa que apunta a una compleja trama de narcocriminalidad, sospechas de encubrimiento policial y un conflicto de competencia entre los fueros provincial y federal que mantiene la investigación en un limbo procesal.
Kevin, de 26 años, había regresado a Lamarque desde Viedma apenas unos días antes de su desaparición. Desde aquel domingo a las 21:30, cuando salió de su casa en la calle Malvinas, el Valle Medio fue escenario de más de 150 entrevistas, 16 allanamientos y rastrillajes con tecnología de punta, pero el resultado sigue siendo el mismo: silencio absoluto sobre su destino.
El conflicto de jurisdicción: ¿Quién debe investigar?
El punto de inflexión más reciente se dio con el pase del expediente a la Justicia Federal, una medida impulsada por el juez de Garantías de Choele Choel, Roberto Gaviña Sánchez, bajo la premisa de que la desaparición está ligada al narcotráfico organizado. Sin embargo, la llegada del legajo al fuero federal de Roca no trajo la celeridad esperada.
En una audiencia clave realizada al cumplirse el cuarto mes, el fiscal federal Matías Zanona anticipó en una audiencia que planteará el rechazo de la competencia. El representante del Ministerio Público Fiscal argumentó que no existen pruebas contundentes que vinculen la ausencia de Hernández con un delito federal de tráfico de estupefacientes. «Esta fiscalía no encontró ningún contexto de tráfico de estupefaciente, fraccionamiento ni nada asociado a todo el caso», sostuvo Zanona ante el juez federal Hugo Greca, marcando una clara diferencia con el criterio provincial.
Sin embargo, resta que se levante el cuarto intermedio dictado para que se incorporen el querellante y la defensora oficial, representante del único hombre vinculado a la investigación.
Tras la continuidad de la instancia, fijada para los próximos días, Greca deberá decidir si el fuero federal declina la competencia y manda el legajo a la Corte para que defina quién debe continuar la investigación.
Las claves del «submundo» y la hipótesis de la querella
Para la querella, representada por los abogados Sergio Heredia y Leandro Aparicio, el caso ya está «aclarado» en términos históricos, aunque falten las pruebas materiales. Según su teoría, Kevin fue asesinado tras una discusión en un contexto de consumo de sustancias. Heredia fue tajante al describir la realidad local: «Este tipo consumió. Llegó a un ambiente que él tenía antes y entró en manos de consumidores… se desconocieron».
Los abogados apuntan -sustentado en base a testimonios recabados en el Valle Medio- a un grupo de personas identificadas, entre ellas un joven que fue visto por última vez con Kevin— y su padre, quienes presuntamente lo habrían agredido mortalmente. Sin embargo, no hay rastros biológicos ni de ADN en los tres vehículos secuestrados ni en los domicilios allanados. Es más, se realizaron controles odoríficos y en ninguno de los tres vehículos se encontró un rastro de Kevin Hernández.
El hallazgo de la isla y las «tumberas»
Uno de los elementos que empujó la causa al fuero federal fue el hallazgo fortuito de una plantación de marihuana en un islote del río Negro durante los rastrillajes. En ese operativo, las fuerzas de seguridad secuestraron 55 plantas de cannabis custodiadas por «tumberas» —armas de fabricación casera activadas por hilos—.
Mientras la provincia ve en este hallazgo una prueba de que una estructura organizada podría haber hecho desaparecer el cuerpo para proteger el negocio narco, el fuero federal tiene otra visión. Según su análisis, se trata de un caso de cultivo aislado por el cual ya hay un detenido, Miguel Ángel Gutiérrez, pero sin conexión probada con el joven desaparecido. «No se encontró ningún contexto de tráfico… ni rastros de violencia o hechos violentos en el lugar«, afirmó el MPF.
La denuncia de encubrimiento y el reclamo de la familia
Luz Núñez, pareja de Kevin y madre de su hija, fue la voz más crítica contra el accionar de la Policía de Río Negro. Denunció que desde la fiscalía de Choele Choel le hicieron identificar prendas que no correspondían al talle de Kevin y que nunca se realizó una reconstrucción de los hechos en el tiempo debido. «Para mí fue una tomada de pelo lo que nos hicieron», sentenció Luz, en continuo diálogo con Diario RÍO NEGRO.
La querella sostiene que existe una connivencia policial que permitió la impunidad inicial. El querellante Aparicio fue enfático: «El narcotráfico es posible por la Policía«. Según su visión, testimonios claves fueron «traspapelados» por la fuerza provincial para proteger a quienes manejan los puntos de venta en Lamarque.
Un futuro incierto entre dos fueros
A 120 días, la causa se encuentra en un «impasse». Si el Juzgado Federal de Roca finalmente rechaza de manera formal la competencia, como solicita el fiscal Zanona, será la Corte Suprema de Justicia de la Nación quien deba dirimir qué fuero investigará la desaparición.
Mientras tanto, la comunidad de Lamarque convive con la sombra de un caso que remite inevitablemente al de Daniel Solano. “Tengo que encontrar al papá de mi hija”, insistió Núñez, reflejando el dolor de una familia que, tras cuatro meses, sigue pidiendo que alguien diga dónde dejaron a Kevin. El expediente, que ya suma seis cuerpos de investigación, sigue sumando fojas pero no certezas.
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