Incendio en el depósito de La Anónima en Cipolletti: la pericia reveló una clave sobre el origen del fuego
Un informe de Bomberos caratuló el hecho como "hipotético-accidental". Se reforzó la teoría de que las llamas ingresaron al depósito regional desde un inmueble externo y se propagaron rápidamente por la presencia de madera. De esta manera, se descartan los indicios de criminalidad.
A pocos días del devastador siniestro que conmovió a Cipolletti, las pericias técnicas arrojaron luz sobre el origen del fuego que redujo a escombros el depósito regional de la firma La Anónima. Tras intensas jornadas de labor en el predio de calle Tres Arroyos, los especialistas determinaron que el foco inicial no se produjo dentro de la estructura principal, sino en un inmueble externo y lindante que se encontraba en estado de abandono.
La investigación, que fue clave para que la Justicia defina los pasos a seguir, concluyó que el episodio se encuadra bajo una categoría técnica específica: «hipotético-accidental». Según el informe detallado de Bomberos Voluntarios, no se detectaron elementos que sugieran una maniobra deliberada para iniciar el fuego, lo que coincide con los testimonios recolectados por la Fiscalía desde el primer momento en que las llamas ganaron altura frente a las vías del tren.
El origen en un predio abandonado
El análisis pormenorizado del terreno permitió establecer que el incendio comenzó durante la madrugada del martes 2 de junio en un galpón externo, contiguo a la planta de logística afectada. Este espacio, según pudieron constatar los peritos, funcionaba prácticamente como un baldío con una «gran cantidad de material combustible sólido».
En el interior de este inmueble abandonado se acumulaban maderas y otros residuos que sirvieron como sustento para el proceso de combustión inicial. Esta carga de fuego preexistente fue lo que permitió que las llamas adquirieran la temperatura y magnitud necesaria para traspasar los límites de la propiedad y avanzar sobre el gigante depósito regional que abastece a gran parte de la Patagonia.
Maderas y oxígeno: las claves de la propagación
Una vez que el fuego cobró fuerza en el exterior, el fenómeno físico de propagación fue inevitable debido a las condiciones del entorno. El informe técnico describe que el siniestro se desarrolló de «forma ascendente», buscando los puntos de ventilación de la estructura mayor. Así, las llamas alcanzaron las aberturas situadas en el sector este del depósito de la firma, que se convirtieron en la puerta de entrada para el desastre.
Al ingresar al galpón principal, la situación se tornó incontrolable. Los expertos señalaron que «la presencia de una significativa carga de fuego sumado al aporte de oxígeno» dentro de las amplias instalaciones favoreció la velocidad de la propagación. Este proceso técnico explica por qué, en cuestión de minutos, los vecinos de la zona sur de la ciudad comenzaron a escuchar fuertes explosiones y a observar una densa columna de humo negro que fue visible incluso desde las localidades de Neuquén y Fernández Oro.
Sin rastros de intencionalidad criminal
Uno de los puntos que más expectativa generaba en la comunidad y en la Justicia era la posibilidad de un atentado o un inicio deliberado. Sin embargo, tras la inspección ocular y el levantamiento de rastros en la zona cero, los peritos fueron contundentes al informar que no se localizaron recipientes, acelerantes ni otros artefactos utilizados frecuentemente para la iniciación de incendios intencionales.
Si bien el documento técnico aclara que no se puede descartar que tales elementos hayan sido consumidos por el calor extremo —que provocó el derrumbe de techos y paredes—, la falta de pruebas físicas y la concordancia con las declaraciones testimoniales inclinan la balanza hacia la hipótesis accidental. Desde el Ministerio Público Fiscal continuarán tomando algunas declaraciones adicionales, «la verdad es que no hay indicios de criminalidad» y que todo el cuadro probatorio coincide con lo relevado por los bomberos.
Un operativo que paralizó a la ciudad
El impacto del incendio no se limitó a las pérdidas materiales totales de la empresa. Durante las 72 horas que demandó el trabajo de extinción y enfriamiento, la rutina de Cipolletti se vio alterada de forma drástica. El martes 2 de junio, el Municipio se vio obligado a suspender las clases en centros culturales y de salud cercanos por la densidad del humo, mientras que la empresa EdERSA tuvo que realizar cortes de energía de emergencia para proteger a las dotaciones que trabajaban entre las llamas.
Incluso el miércoles 3 de junio, mientras los bomberos apagaban los últimos focos activos, las cuadrillas operativas debieron intervenir nuevamente la red de media tensión para reconfigurar el sistema eléctrico que abastece a los barrios Capellán y Manzanar. A pesar de la magnitud del desastre y el riesgo estructural que enfrentaron los voluntarios durante tres días, no se registraron víctimas fatales ni heridos de gravedad, quedando el saldo reducido a la destrucción total de la infraestructura y la mercadería.
Actualmente, con el informe pericial en manos de la Fiscalía, la investigación entra en su etapa de cierre administrativo, confirmando que lo que comenzó como un foco ígneo en un baldío lindante terminó provocando uno de los siniestros materiales más grandes de los últimos años.
A pocos días del devastador siniestro que conmovió a Cipolletti, las pericias técnicas arrojaron luz sobre el origen del fuego que redujo a escombros el depósito regional de la firma La Anónima. Tras intensas jornadas de labor en el predio de calle Tres Arroyos, los especialistas determinaron que el foco inicial no se produjo dentro de la estructura principal, sino en un inmueble externo y lindante que se encontraba en estado de abandono.
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