La fiscalía federal de Neuquén apelará la sentencia «La Escuelita» en cuanto salgan los fundamentos
La APDH evaluó positivamente la declaración de crímenes de lesa humanidad los hechos tratados en el juicio. Explicó
“Hay que ver los fundamentos, todavía no los conocemos. Está absolutamente probada la participación del hecho para una condena al gendarme Miguel Cil, así es que eso será motivo de casación”, adelantó ayer el fiscal Miguel Palazzani al ser abordado al término del veredicto.
Evaluó que estaba en juego el derecho a la verdad y “para nosotros no es verdad que no esté acreditado, sí fue responsable, con lo cual queremos que haya una declaración sobre el punto”, explicó. Planteó que las perpetuas se correspondieron con el pedido de la fiscalía y no quiso polemizar por la diatriba en su contra emitida por Jorge Di Pasquale. “Es un disparte”, sostuvo.

Retieró que esperará a ver qué dice la sentencia sobre el homicidio de Carlos Magariños, como lo había solicitado y sostuvo que apelará las penas bajas. “No hay delitos más graves que éstos, aunque sea por un solo caso” , recordó.
El noveno tramo del juicio Escuelita finalizó ayer con la lectura de la parte resolutiva de la sentencia, que determinó las penas perpetuas para Sergio San Martín y Jorge Di Pasquale por tormentos, privaciones ilegales de la libertad en 15 casos y el cargo de homicidio por las desapariciones de Leticia Veraldi y Juan Raúl Pichulmán.
Cinco años de prisión le correspondió al gendarme Emilio Sachitella y cuatro años para los integrantes del destacamento de Inteligencia 182 del Ejército Carlos Carreto y Luis Renes. El TOF absolvió al policía de de la provincia de Neuquén, Miguel Ferrari y aunque falleció y la acción penal quedó extinta, dictó la no culpabilidad para el gendarme Miguel Cil, debido a que al momento en que se quitó la vida, ya se había producido toda la prueba y el alegato de la fiscalía. Su defensor, Marcelo Llambías, alegó post mortem, apelando al derecho de defensa y al derecho a la verdad, dijo y le fue concedido.
La Fiscalía dijo que esperará a conocer los fundamentos para casar esta resolución del tribunal, al igual que esperará conocer lo que se diga de Carlos Magariños, quien sigue desaparecido y en este juicio se buscó que se reconociera el homicidio del que fue víctima. El tribunal adelantó ayer en la sentencia, que se pronunciará en los fundamentos al respecto.
También hizo lugar al planteo de la fiscalía del reconocimiento judicial por el daño transgeneracional a las infancias por parte del Terrorismo de Estado, aunque los jueces consideraron que la entrega de la sentencia y el reconocimiento de su condición de víctimas a los hijos de desaparecidos que en este juicio detallaron cómo padecieron el secuestro, torturas, abusos de sus padres y madres durante los operativos de los grupos de tarea, será una tarea delegada a la fiscalía.
«La Memoria, Verdad y Justicia, están de este lado»
«Me parece un avance, las condenas a perpetua de San Martín y Di Pasquale son una decisión fundamental. Los demás están también condenados, pero hablaremos con nuestros abogados para conocer bien este veredicto», dijo la presidenta de la APDH, Silvia Barco.
«Hubo una absolución, pero hay sentencia y hay condena. Fue admitido por el tribunal el plan sistemático de la violencia, de los crímenes de esa humanidad cometidos y en la medida en que sigamos haciendo que la justicia acredite y pruebe lo que es la verdad a gritos: que la memoria y la verdad se impone y este es un paso más de justicia que no vamos a abandonar», sostuvo.
«Les seguimos mostrando nuestro repudio, nuestro rechazo y sobre todo nuestra convicción de que la memoria, las normas del derecho, el estado de derecho, las reglas de una democracia que respete y que no vulnere derechos humanos está de nuestra parte», dijo la presidenta de la APDH cuando ayer, antes del veredicto, se les dio la oportunidad de las últimas palabras a los imputados y el público se volteó de espaldas a las pantallas, porque los acusados asistieron al juicio durante los cinco meses mediante videoconferencia.
Di Pasquale, condenado a perpetua por el homicidio de Leticia Veraldi, sostuvo que la adolescente se fue sola en 1977 y como militaba en la juventud guevarista, hipotetizó que a Cuba o Nicaragua. «Sabemos que Leticia fue secuestrada, hay testigos que lo han acreditado, sabemos quién fue a buscar datos de Leticia al colegio Belgrano para secuestrarla: el oficial Quiñones, que fue también fue uno de los que participó de los allanamientos y secuestros en mi propia casa y del secuestro de mi compañero. Los conocemos, sabemos quiénes estaban en Cipolletti. A Leticia, con 17 años, la secuestraron y desaparecieron y acá hoy hicimos un acto más de justicia y de reparación de su historia, de su memoria», finalizó.
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