Nunca conoció a su padre, perdió a su mamá y ahora busca llevar el apellido del hombre que la crio en Río Negro

La Defensoría de Pobres y Ausentes de San Antonio Oeste promovió una adopción plena integrativa para una niña de 9 años que quedó al cuidado del hombre que la acompaña desde pequeña.

Por Redacción

La presentación judicial busca reconocer legalmente una relación familiar construida a partir de la convivencia y el cuidado cotidiano.

Una niña de 9 años que nunca tuvo vínculo con su padre biológico podría ser adoptada por el hombre que la crio y acompañó desde que tenía 4 años. Tras el fallecimiento de la madre, ocurrido en mayo del año pasado, el hombre asumió de manera exclusiva su cuidado y ahora busca convertirse legalmente en su padre mediante un proceso de adopción plena integrativa impulsado ante la Justicia de Río Negro.

La presentación fue promovida por la Defensoría de Pobres y Ausentes de San Antonio Oeste, que intervino en representación del hombre luego de que se le concediera el beneficio de litigar sin gastos. El objetivo es regularizar una situación familiar consolidada a lo largo de más de cinco años de convivencia y crianza compartida.


Una historia construida desde la crianza cotidiana


Según se expuso en la demanda, la niña quedó bajo el cuidado exclusivo del hombre tras la muerte de su madre. Desde entonces, asumió las responsabilidades económicas, afectivas y de acompañamiento cotidiano vinculadas a su desarrollo.

La presentación judicial también señala que ambos cuentan con el apoyo permanente de la abuela materna, quien integra la red familiar que sostiene la crianza. Los tres conviven en la misma vivienda y comparten las tareas de cuidado.

El defensor interviniente destacó que el vínculo entre la niña y quien solicita la adopción se consolidó mucho antes del fallecimiento de la madre y que la figura paterna reconocida por la menor es la de ese hombre, con quien construyó una relación basada en el afecto, la protección y la convivencia diaria.


La ausencia del padre biológico


De acuerdo con la demanda, nunca existió una relación entre la niña y su padre biológico. El hombre la reconoció legalmente luego de una acción judicial impulsada por la madre, que incluyó una prueba genética positiva y la fijación de una cuota alimentaria.

Sin embargo, según se planteó en el expediente, nunca cumplió con sus obligaciones ni mantuvo contacto con la niña. Tampoco desarrolló un vínculo afectivo a lo largo de los años.

La presentación sostiene que, tras la muerte de la madre, la posibilidad de retomar contacto con el progenitor biológico generó angustia en la niña debido a la ausencia sostenida y al desinterés demostrado durante toda su vida.


El deseo de llevar su apellido


Uno de los aspectos centrales del planteo judicial es la voluntad expresada por la propia niña. Según se informó, manifestó su deseo de incorporar a su identidad el apellido del hombre que reconoce como su padre.

Para el defensor, esta expresión constituye una manifestación vinculada directamente con su identidad personal y familiar. “Resulta de vital importancia para su desarrollo psíquico y emocional respetar su voluntad y garantizar el derecho a la identidad, protegido constitucionalmente”, sostuvo en la demanda.

Además, remarcó que “el derecho a la identidad no se limita únicamente al aspecto biológico, sino que comprende también los vínculos afectivos y sociales que constituyen a cada persona”.

En el mismo sentido, afirmó que “la función paterna se configura a través del ejercicio concreto de cuidado, contención y acompañamiento en el ámbito familiar”.


Qué analizará la Justicia


Con esos argumentos, la Defensoría solicitó que se otorgue la adopción plena integrativa prevista en el Código Civil y Comercial de la Nación, priorizando el interés superior de la niña y la estabilidad de su entorno familiar.

Como parte de las medidas de prueba, se pidió citar al padre biológico para que intervenga en el proceso y que la niña sea escuchada con participación de la Defensoría de Menores y del equipo técnico de la Unidad Procesal de Familia.

También se acompañó documentación, se solicitaron informes a instituciones educativas, se ofrecieron testimonios y se requirieron evaluaciones psicológicas y sociales tanto para la niña como para el hombre que impulsa la adopción.

La Justicia deberá analizar ahora las pruebas reunidas y determinar si corresponde formalizar jurídicamente un vínculo que, según sostiene la presentación, ya existe en los hechos desde hace varios años.


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