La beatificación electoral
Zapala
A la santificación se llega mediante un proceso previo, el de beatificación, establecido en el derecho canónico. Pero cuando se trata de santos laicos la admiración santificante se produce en vida, para darles el altar mucho más modesto de la adhesión social.
Ingenuamente muchos comentadores, opinólogos y hasta sociólogos se preguntan cómo es posible que Mauricio obtenga una adhesión enfervorizada, con episodios de agresión hacia periodistas antes opositores y próximamente oficialistas, y que eso pueda reflejarse en un alto porcentaje electoral pese a la evidente catástrofe económica y social que ha dejado.
Para sus adherentes, este santo laico ha logrado dos milagros que empalidecen todas y cada una de las críticas que le realizan incluso sus propios seguidores: el primero fue derrotar en una elección sin proscripciones al PJ; el segundo, cumplir con el período constitucional de 4 años de duración de un ejercicio presidencial (no un mandato, que es otra cosa muy distinta). Los asombrados debieran tener en cuenta, entre otras cosas, que los que pintaron “viva el cáncer” algunos subsisten y los que no, han dejado descendencia. El odio no desaparece con el tiempo.
El no ser eyectados del gobierno como Alfonsín y De la Rúa confirma la capacidad milagrosa. Porque aquellas interrupciones no ocurrían por el desastre de los gobiernos, sino por culpa de los peronistas. Así que no espere nadie que semejante fervor se diluya con el tiempo. Para estos santificadores es cuestión de fe y esperan nuevos milagros que les permitan volver a poner el ícono en el altar del Estado.
Julián Álvarez
DNI 7.574.027