La colorida aventura de Martín Villalba

El artista plástico del Alto Valle, creador de infinitos personajes que llevan su marca, color, forma y estiloa las calles de Neuquén, se lanzó ahora a saldar una cuenta pendiente gracias a una propuesta que le llegó en plena pandemia: la cerámica.

Las calles de Neuquén tienen sus trazos. Sus animales y sus colores andan sueltos en la ciudad y sorprenden a los que la transitan, al doblar una esquina, en la costa del río o en lugares inimaginables. El pintor Martín Villalba logró consolidar su arte de diversas formas y a partir de su nuevo proyecto también se mete en los hogares, con objetos de la vida cotidiana.


“Pasó algo epifánico. Este año fue súper raro, como para todo el mundo, pero desde el día uno de pandemia, aunque parezca cliché, me metí hacia adentro, revisé que me faltaba y lo hice. Tenía tiempo y no me dediqué a ver series, lo aproveché”, dijo el pintor neuquino con entusiasmo apenas atendió la llamada.

En medio de la cuarentena le salió un trabajo en un mural y estaba allí trepado con sus pinceles, cuando le llegó un mensaje de alguien llamado Aleka que le proponía plasmar su arte en porcelana. Hicieron una reunión por videollamada, un signo de época, y se pusieron de acuerdo para formar Aleka by Villalba.

“Era algo que yo tenía pendiente. Por ejemplo, Picasso tiene su línea de cerámica. Aunque en este caso es más industrial, lo venía buscando y salió. Desde el 2000 que hago objetos, desde que me fui a Londres con la serie de Dolls, siempre tuve una pata en ese lado”, destacó.

Luego, le dio lugar a sus socias en esta nueva aventura. Aleka nació de manos de dos amigas: Sabrina y Karen. Hace 15 años se conocieron en su trabajo en una petrolera, pero decidieron dejar todo para hacer lo que más les gustaba: decorar y hacer las cosas más lindas.

La nueva incursión artística de Villalba: objetos de la vida cotidiana.


“Habíamos empezado a plasmar frases en tazas, ya sea de letras de rock o inspiradoras. A Martín lo conocemos hace mucho y nos pareció que estaba muy bueno estampar su arte en las tazas, los platos, para llevar sus dibujos a la vida diaria. Por eso nos encantó el resultado”, dijeron Sabrina y Karen.

Martín tiene 48 años y a los 20 se tomó enserio el arte y comenzó a construir su carrera. Se puso como objetivo ser artista, fue a la facultad y sostuvo que todo lo que hizo fue “pan y queso”, paso a paso.

“Eso hace que si me caigo para atrás tengo un respaldo. Cuando uno da saltos grandes, de golpe, por ahí quedan baches, por eso me parece importante todo esto. Que surjan cosas como la de Aleka, es un proyecto más que se suma a la carrera, que pasa a ser una parte más de lo que hago”.


Aprender a ser artista



Desde hace 7 años, aproximadamente, la obra de Villalba llegó a las escuelas. Con su serie Zoo Pop Fest, salió publicado en una revista prestigiosa que sale en Latinoamérica y España y a raíz de eso se comenzó a estudiar su obra en jardines, primarias y secundarias.

“Durante toda la cuarentena tuve zoom con alguna institución y hago intercambio con los chicos. Es una pata divina de mi trabajo, que no es docencia pero tiene que ver con eso. Se fue desarrollando y es una presencia muy interesante. Estoy con escuelas de Córdoba, de Buenos Aires, de todos lados”, dijo.

Sabrina y Karen, las responsables de Aleka, junto al artista.


Siente que hay una reivindicación a los artistas muy interesante en ese sentido. Que su generación se fue dando cuenta de lo interesante que es que los niños sepan y entiendan de arte, que no es una pérdida de tiempo, ni materia de unos pocos. Para él, hay algo muy profundo en que los chicos tengan conocimiento del arte real, que vean un artista vivo que trabaja de eso.

“Lo que más me pone orgulloso de mi carrera es que mis tres hijos sepan que papá es artista. Es muy loco, porque ven que soy un laburante y tenemos una vida como cualquier otro. Me tiré a la pileta hace años y me fue bien”, reconoció.


Arte en casa



En la cuarentena no paró de trabajar. Mucha gente comenzó a arreglar su casa y aparecieron muchos pedidos particulares. Martín destacó qué de un tiempo a esta parte, un gran número de personas buscan al artista para crear en sus propios hogares. Gente que quiere que pinte la pared de su living, que le de vida a su chimenea, o a sus escaleras.

“Devine en muralista. Entre todos los corajes que tengo, surgió esto. Desarrollé una parte que tenía guardado para mí. Generalmente el trabajo pictórico de un artista surge de bocetos o de la misma carrera. En mi caso es al revés, el mural se convirtió en cuadro y me llaman mucho para hacer murales privados, y está muy bueno”.

“Nunca me interesó ser un artista caro. Me gusta que mis obras la puedan tener todos. Es me parece muy interesante, trabajar para todo el mundo”.

Martín Villalba, artista plástico


El arte para Martín es compromiso, lo demás es pereza. Dice que se la jugó para que su vida esté apuntalada por sus pinturas y le fue bien, pero nada fue gratis, sino producto del esfuerzo y la perseverancia.

“Hay que meterse en el barro, en el agua y en donde haga falta para concretar sueños y trabajos. Te da miedo como todo, algunos dicen que los valientes no tienen miedo, pero claro que lo tienen, solo que hay que meter coraje para superarlo”.


El arte llega a la propia mesa



“El arte de Martín es bastante cotidiano, porque lo tenemos en muchos lugares de la ciudad, pero poder llevarlo en una taza a tu propia casa es algo lindo”, dicen Sabrina y Karen de Aleka.

Destacaron que se lanzan tazones, platos para pizzas, vasos para café, cucharas, mates, ensaladeras y repasadores plasmados con serigrafía.


En la porcelana Villalba hizo el diseño en un papel vitrificable y se hornea a 180 º en un horno instalado en el taller que hace dos años armaron en el garaje de su casa. La porcelana se compra y se hace una rigurosa selección de los modelos.

Sabrina cuenta que se comercializa por la página alekadeco.com.ar y a su vez, ella es la dueña de Reina Batata, una franquicia que está en todo el país, por lo que llegará a otras ciudades.


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