La crisis fomenta el racismo en Grecia
ATENAS/MADRID- Decenas de policías cierran una calle en el corazón de Atenas y observan los rostros de los peatones. Todo el que tenga tez oscura y hable con acento es sospechoso. Quien no pueda identificarse, es detenido. Las redadas contra inmigrantes ilegales están a la orden de día y son una válvula de escape para muchos ciudadanos que culpan a los extranjeros de la penosa situación económica en la que se encuentran. Y es que la crisis de deuda provocó el racismo en el país heleno, que además es una de las puertas de entrada a Europa para los inmigrantes ilegales. Cerca de 1,5 millones de extranjeros no comunitarios han llegado a Grecia con la esperanza de conseguir una vida mejor. En el pequeño país mediterráneo viven cientos de miles de ciudadanos sin papeles, que no consiguen trabajar legalmente. Por otro lado, casi uno de cada cuatro griegos está desempleado y a muchos les molesta el gran número de extranjeros. La prensa griega advierte de una “ola de racismo” en el país, de 11 millones de habitantes. A muchos de los afectados por la crisis les gustaría creer la tesis de la extrema derecha de que todos los griegos volverían a tener trabajo sólo con que los extranjeros se fueran. Los fascistas consideran un “enemigo de la Nación” a quien contrata a extranjeros y reparten comida entre los griegos en apuros. El propio primer ministro, el conservador Antonis Samaras, habla de una “situación increíble”. “Si se incluye la crisis económica y la inseguridad unida a ella, entonces tenemos una mezcla explosiva”, apuntó. La escalada de racismo ya se cobró su primera víctima mortal en agosto, cuando hombres vestidos de negro apuñalaron a un joven de color de 19 años, que murió desangrado. Y no es un caso aislado. Las organizaciones de defensa de los inmigrantes hablan de más de 200 agresiones sólo en septiembre. La gravedad de la situación en Grecia tiene mucho que ver con su posición geográfica. Al estar situada cerca de zonas en guerra y en crisis, como Cercano Oriente, los ciudadanos huyen a Grecia, considerado desde la distancia como un país seguro y próspero. Pero una vez llegados, les invade el desencanto, y no es extraño ver en casi todos los barrios de Atenas a inmigrantes rebuscando comida en los cubos de basura. (DPA)