La cronología de la desaparición de Micaela Bravo

La búsqueda de la joven se prolongó por 14 días. En el medio, la desesperación por saber su paradero, rastrillajes y una investigación que continúa abierta. <a rel="nofollow" href="http://www.rionegro.com.ar/diario/marcha-del-silencio-por-micaela-8116677-53285-nota_cordillera.aspx" target="_blank">Esta tarde habrá una marcha.</a>

Por Redacción

#NIUNAMENOS

Micaela Aimara Bravo tenía 28 años, era madre de tres niños, y fue vista por última vez el miércoles 23 de marzo cuando concurrió al jardín Mundo Nuevo, ubicado en el barrio 2 de Abril. Desde entonces, nada se supo acerca de su paradero.

Patricio Vargas, su exmarido desde hace seis meses, fue el encargado de radicar la denuncia alertando sobre su desaparición.

Los primeros allanamientos ordenados por la justicia se realizaron en la vivienda del novio de la joven, a quien había conocido hacía tres meses.

“Es como que la tierra se abrió y desapareció”, resumió por entonces Patricio, el exesposo, dando paso a una serie de rastrillajes encabezados por la Policía de Río Negro y acompañados por los familiares y amigos de Micaela.

El domingo 27 de marzo se realizó un allanamiento en el domicilio de Vargas, y se ordenó el secuestro de un Chevrolet Corsa para someterlo a una peritación. El objetivo fue analizar manchas de sangre encontradas en el vehículo y en el pasillo de la casa.

De ahí en más, el operativo se concentró en cercanías al vertedero municipal, la ladera sur del cerro Otto y las zonas comprendidas por el lago Guillelmo y el acceso al cerro Tronador.

En el sexto día de búsqueda, el 29 de marzo, las autoridades fueron alertadas por prendas encontradas en un sendero camino al cerro Tronador, a unos 35 kilómetros de Bariloche, pero finalmente descartaron la pista por no coincidir con los detalles aportados por la familia.

Para entonces la búsqueda había tomado nivel nacional a partir de la incorporación de la Red Solidaria. Mientras tanto, en el seno familiar crecía la sospecha de que la joven había sido llevada contra su voluntad. “Hay testigos que tienen miedo de hablar”, señaló oportunamente Jésica Bravo, hermana de la víctima.

Con el correr de los días se sumó un helicóptero y personal de Parques Nacionales para completar recorridos aéreos por lago Guillelmo y Gutiérrez, las canteras de la ciudad, el arroyo Ñirihuau y cerro Ventana hacia el Este.

“No hubo rastros”, afirmó el segundo jefe de la Regional Tercera, Manuel Poblete, sobre los resultados hasta el último sábado y destacó las dificultades que tuvieron debido a la extensión del territorio. Para entonces, unos 60 efectivos participaban del operativo además de una división canina que incluyó a cuatro perros rastreadores.

El 5 de abril, a menos de dos semanas de la desaparición de Micaela, la Policía de Río Negro confirmó que se paralizó la búsqueda porque ya no había pistas para seguir.

Pero fue un hombre que caminaba por un descampado el que la encontró. Ocurrió este miércoles, a 14 días de la desaparición de Micaela, a pocos metros de la avenida Juan Herman y a unos 200 metros de la Comisaría 42, que se encuentra en el barrio en el que vivía la joven.

Las primeras pericias no pudieron confirmar su identidad, por lo que la Justicia prefirió no aportar mayor información y esperar los resultados de la autopsia.

Esta tarde finalmente se confirmó la identidad del cuerpo hallado, en el marco de una investigación que hasta el momento no cuenta con ningún imputado.

DeBariloche


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