La docente herida de Neuquén mejora, pero no sabe qué le pasó

La profesora Silvia Roggetti cree que sólo se dio un golpe en la cabeza. Sus familiares, que la cuidan, tampoco le contaron que desató un escándalo.

Por Redacción

NEUQUEN (AN)- Preguntó qué día era, mandó saludos para sus compañeras, pidió escuchar un casete de Silvio Rodríguez y se puso a tararear sus canciones. Su madre se emocionó y se contagió del buen humor de su hija. Silvia Roggetti no sabe todavía que su vida estuvo en peligro, y que el tremendo accidente que sufrió en la escuela donde trabaja como docente de educación física provocó un escándalo que el gobierno tuvo que salir a acallar.

«Sacó el carácter de la madre: siempre va al frente, es luchadora, terca», dice con orgullo su padre, Elio Antonio Roggetti, montando guardia junto a su habitación en el hospital.

Silvia es la docente de 29 años que hace hoy una semana se clavó en la cabeza un hierro que ingresó ocho centímetros dentro de su cráneo hasta llegar al cerebro. Fue en la escuela 197, y el hierro era parte de una malla cima porque una parte importante del establecimiento está en construcción.

Justo le sucedió a ella, una de las que más reclamaba porque esa obra era muy peligrosa para los alumnos y el personal. «Ahora sí que la van a escuchar todos los que no le daban bolilla», afirma su madre, Mirta.

Desde que pasó lo que le pasó y que ella ignora, mientras se recupera lentamente en el quinto piso del hospital, los padres de tres escuelas en las mismas condiciones dejaron de enviar sus chicos a clase, y el gobierno directamente prohibió a los docentes de la 197 que pisen el edificio hasta el próximo 16, cuando se especula que estará lista la obra.

Silvia es oriunda de la localidad bonaerense de González Catán. Tiene tres hermanos varones mayores que ella y una hermana menor. Es la única de la familia que dejó el pueblo natal para probar suerte en Neuquén. Aquí conoció, en una marcha de protesta, a Luis Bobadilla, su novio, también profesor de educación física.

Ahora sus padres, hermanos y el novio están instalados en reposeras de playa y tomando mate en la puerta de su habitación, velando para que se recupere. Ayer hablaron con «Río Negro».

Su estado de salud progresa de manera asombrosa. Ingresó con peligro de muerte y ahora está en una sala común, a punto de dejar de recibir antibióticos porque ya no es necesario. Lo más serio son las secuelas: una hemiplejia del lado derecho. Recién dentro de seis meses se sabrá qué consecuencias le traerá.

«Está bien de ánimo. Tiene apetito y hasta pidió música. Cuando le pusimos un casete de Silvio Rodríguez, que es su favorito, se puso a cantar», comentó su novio.

Agregó que el miércoles, «cuando entré a verla estaba masajeándose la mano derecha. La tiene preocupada que no puede mover ese lado pero tenemos fe en que se va a recuperar. Los médicos dicen que es un milagro que se haya salvado».

Agradeció al hospital por el trato que le brindaron y a la dirección de Educación Física, que está gestionando alojamiento para los familiares que vinieron de González Catán. El único pariente que vive aquí es un tío, Ciro Laurenzi.

Silvia ignora la repercusión que ha tenido su gravísimo accidente. Ayer, cuando se enteró de que era jueves, mandó saludos para sus compañeras porque se acordó que era el día de la jornada institucional. También quiso saber quién la estaba reemplazando en la escuela. «No, en la escuela no hay clases por ahora. Pero vos quedate tranquila», la calmaron.

Carta y marcha de antorchas

NEUQUEN (AN) – Mañana, los compañeros de Silvia Roggetti harán una marcha de antorchas pidiendo justicia.

Será a las 18 y partirá del monumento a la Madre.

También formularon una denuncia penal contra el Consejo Provincial de Educación, al que consideran responsable del accidente que casi le cuesta la vida a la maestra.

Ayer al mediodía, después de la jornada institucional, un centenar de docentes caminó hasta el CPE.

Querían hablar con la subsecretaria de Educación, Graciela Carrión de Chrestía, pero nadie los atendió.

De allí fueron hasta la Casa de Gobierno, pero no les fue mejor porque ningún ministro atendió cuando golpearon la puerta. Les dijeron que el gobernador Jorge Sobisch tampoco estaba.

Entonces fueron a la casa de Chrestía.

Un grupo de policías se apostó frente al domicilio, en previsión de una protesta fuerte. Sin embargo, los docentes actuaron de forma pacífica. Solamente le dejaron una carta a la titular de Educación, en la cual le dicen que quieren hablar con ella y que la esperan en el quinto piso del hospital regional.

Allí está internada Silvia, con una hemiplejia desde que se hirió en la escuela donde trabajaba todos los días.


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