La escuela de los culebrones
En Alemania se puede seguir una carrera que enseña a escribir y producir telenovelas.
POTSDAM (Alemania (DPA) – Millones de espectadores siguen a diario en la televisión alemana las penas y alegrías de los protagonistas de novelas y series como «Julia, caminos a la felicidad» o «Marienhof». Uno de los principales factores del éxito de estas telenovelas y series diarias radica en un buen guión. «Hay que saber contar una historia y hacerlo de manera emocionante, divertida, lógica y sin perder ninguno de los innumerables hilos que la componen», sostiene Anja Weber. Weber es directora de la «Escuela de Series de Grundy UFA», la primera institución en Alemania en la que se puede estudiar el oficio de guionista de televisión para las series sin fin (daily soaps) o las telenovelas, un formato fijado en unos 250 capítulos.
La primera promoción de esta escuela perteneciente a la productora de series Grundy UFA, con sede en Potsdam, al sur de Berlín, concluye sus estudios de un semestre de teoría y práctica este miércoles. «Al principio me resultaba muy raro, eso de pensar una historia como un rompecabezas», confiesa el estudiante Andreas Walker. Hay que seguir la evolución de una veintena de personajes que actúan a veces unos con otros, y otras unos contra otros. Cada entrega debe tener una trama emocionante de modo de mantener al espectador aferrado a la tele, explica. Un grupo de cinco a seis personas trabaja cada día en un guión. «En el grupo vamos desgranando la historia, pensamos qué hará cada personaje y cómo contar lo que pasa de forma dinámica y lógica. Todo contrarreloj», comenta.
El equipo de guionistas debe tener listos cinco capítulos por semana. «En las series diarias son unos 23 minutos por entrega, en las telenovelas, 42», señala Petra Bodenbach, jefa de autores de la telenovela «Julia, caminos a la felicidad», que sucedió en el segundo canal alemán ZDF a «Bianca, caminos a la felicidad», la primera telenovela de habla alemana.
Los «storyliner», como se los llama en Alemania utilizando el término inglés, inventan el marc de acción, que sirve de base para los «autores de diálogos», explica. «La creatividad y la concentración son la esencia de nuestro trabajo», recalca Walker, quien antes de aprender a ser guionista cursó la carrera de filosofía y escribió para «GZSZ» («Buenos tiempos, malos tiempos) la serie diaria de mayor éxito en la televisión alemana, que se emite desde hace 13 años.
A diferencia de los guionistas de cine o de películas para televisión, los de telenovelas y series no deben perder de vista sus estrechas posibilidades, especialmente en cuanto a presupuesto. «No podemos hacer que explote un helicóptero», dice la directora de la escuela Weber. También el factor tiempo juega un papel determinante.
«En una serie hay que tener rodada una escena en cerca de 20 minutos, no hay mucho tiempo para cambiar posiciones de cámaras, luces o pruebas de texto», recalca Christa Speidel, locutora de la novela «Julia».
Ya sea el formato de telenovela según el canon latinoamericano, con heroína y final cerrado, o las series diarias, el guionista está siempre detrás, pero al mismo tiempo en el medio de la historia. «Hasta sueño con los personajes. Me persiguen», relata Walker. Grundy UFA, que dice ser líder de mercado en Alemania en la producción industrial de series televisivas, con más de 750 horas anuales, creó la escuela para hacer frente a la creciente demanda de buenos guionistas.
«Hay que aprender a contar una serie según las reglas de la dramaturgia», opina Weber. A mediados de 2007 comenzará sus estudios la segunda camada de futuros guionistas. Los primeros graduados seguramente encontrarán trabajo detrás de los decorados de las novelas y series que pueblan cada vez más la televisión alemana. Algunos ya tienen el contrato en el bolsillo.