La escuela que logró conectividad con el ámbito natural

Cuando comenzaba el año lectivo, la pandemia puso a prueba al sistema educativo. Sin embargo, hubo docentes que con herramientas pedagógicas lograron propuestas para acompañar a sus estudiantes.




La Escuela Nº 268 de Senillosa logró una experiencia más que interesante con sus estudiantes en este particular año.

La Escuela Nº 268 de Senillosa logró una experiencia más que interesante con sus estudiantes en este particular año.

Si te preguntaran en qué dirección corrió viento ayer, en qué luna estamos, cinco plantas de la región ¿las sabrías? “Yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo”. Si no preguntamos, si no indagamos, si no cargamos de sentido cada despertar y de conocimiento cada lugar, entonces desaparecemos.


En la escuela 268 de Senillosa, provincia de Neuquén, las y los docentes Andrea Rickemberg, Pablo García, Gustavo Gatica, Alejandra Medina, Liliana Muñoz y Verónica Palavecino armaron una actividad interdisciplinaria para estudiantes que transitaban séptimo grado en situación de confinamiento.

La primera actividad fue caminar. Si, caminar. Recorrer, en grupos reducidos y en compañía de un adulto, los espacios naturales de la localidad. Un caminar con sentido y consciencia.

Caminar para mejorar la coordinación, ejercitar el cuerpo y además afinar el registro de los sentidos. La atención estuvo puesta en la caracterización de las plantas nativas, que debían ser registradas mediante fotografía o dibujos. La tarea posterior sería investigar usos medicinales y comestibles.

Algunos de los objetivos propuestos por el equipo docente fue que las y los estudiantes puedan reconectar con el entorno natural. Fue así que además lograron identificar el aporte medicinal, nutricional y cultural de las plantas, advertir que muchas de ellas, consideradas como malezas son alimentos, descubrir nuevos olores, sabores, colores y texturas y detenerse en la importancia del cuidado del medio natural que nos contiene.


Luego de varios meses de trabajo, cuando las estaciones fueron transformando el paisaje cultural de la actividad propuesta, resultaron increíbles las presentaciones con plantas y sus características, elaboraciones de cremas y ungüentos, además de recetas con la flora que se dispersan entre el río y la barda en esta región de la provincia.

Las conclusiones de los trabajos también advierten sobre las problemáticas vinculadas a la intervención humana en el ambiente: desmonte de la flora autóctona, contaminación por basurales a cielo abierto y desertificación del suelo por la actividad petrolera y la práctica de deportes extremos, como es el caso del motocross.

Que maravilloso sería que esta práctica curricular se transforme en un ejercicio cotidiano. Desviar la atención de las pantallas para transitar el camino del registro y reconocimiento del entorno, conmovernos con una luna e identificar la dirección de los puntos cardinales.

El alimento es el vínculo más directo con la naturaleza. Hubo una ruptura que debemos sanar y así entender que en ella está la verdadera riqueza alimentaria y cultural. Porque si no nos reconocemos en el lugar y como parte del lugar que habitamos, entonces no somos.


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