La planta de garrafas que nunca funcionó

Pertenece a Ieasa y está ubicada en el Parque Industrial de Neuquén. Una demanda judicial por fallas en su construcción mantiene paralizado el complejo desde el 2015. Debía abastecer a Neuquén, Río Negro y el sur de Mendoza y La Pampa.



Las garrafas acopiadas forman calles dentro del predio. A valores actuales representan cerca de 140 millones de pesos.  (Foto: Oscar Livera)

Las garrafas acopiadas forman calles dentro del predio. A valores actuales representan cerca de 140 millones de pesos. (Foto: Oscar Livera)

En el medio del Parque Industrial de Neuquén, allí donde las enormes maquinarias de las petroleras trabajan día y noche, hay un predio en donde lo único que se produce son pérdidas y frustraciones.

Se trata de la Planta Fraccionadora de Garrafas y Zepelines que montó la ex-Enarsa, hoy Integración Energética Argentina (Ieasa), una obra que a pesar de haber costado millones de dólares nunca funcionó y desde hace cuatro años está paralizada a la espera de una resolución judicial.

En octubre de 2011, al calor de un año electoral, se anunció con bombos y platillos la construcción de una planta con capacidad para llenar 50.000 garrafas por hora. El complejo iba a ser tan importante que garantizaría el aprovisionamiento para las provincias de Neuquén, Río Negro, y el sur de La Pampa y Mendoza.

Para la realización de la obra Ieasa se alió con la cooperativa CALF, la prestadora del servicio eléctrico de la ciudad de Neuquén en una relación donde la estatal retiene el 90% de las acciones y la cooperativa el 10% . El aporte de CALF consistió en el terreno donde se construyó la planta, aunque recién en 2017 se logró escriturarlo.

La fecha de inauguración llegó y pasó, y desde ese diciembre de 2013 pasaron cinco años y medio sin que no sólo la planta nunca fuera puesta en funcionamiento, sino también sin que las casi 49.000 garrafas allí acopiadas pudieran ser utilizadas.

En números

48.849
son los envases de 10 kilos que desde hace cinco años permanecen en el predio. No están peritados.
2.100.000
dólares es el costo que en el 2015 se estimó que demandan las reparaciones básicas.

A fines de 2015, un informe elaborado por profesionales de la Universidad Nacional de Comahue (UNC) reveló lo que muchos sospechaban: la obra que costó cerca de 12 millones de dólares (57 millones de pesos) tenía fallas estructurales.

El cálculo realizado por la universidad fijó que para poder poner en marcha la planta se necesitaría realizar reparaciones que por entonces costaban 2.100.000 dólares.

Pero las reparaciones nunca llegaron pues desde el Estado se demandó al arquitecto Carlos Barbato, que estuvo a cargo de la construcción por las fallas, quien negó los cargos y con una contrademanda, llevó a que desde la justicia se dicte una medida de no innovar que ya cumplió cuatro años.

La orden judicial de no modificar el predio apuntó a que un grupo de peritos realice una nueva evaluación, tarea que comenzó hace poco tiempo y recién se encuentra en pleno desarrollo.

Pese a la presencia de custodios, los robos de elementos son frecuentes.

Los peritos tendrán a su cargo revisar los resultados del informe que elaboraron los profesionales de la UNC que dio cuenta, por ejemplo, de “fallas estructurales en los sistemas de protección contra incendios y en la configuración de las cañerías de la planta que hacen imposible su operación”.

Según se supo en ese momento, el informe advierte de la existencia de “fallas en los cálculos de estructura de los sectores de bombas de GLP, descargadero y plataforma de envasado. La revisión de la memoria de cálculo muestra errores conceptuales en la determinación y aplicación de las cargas de viento y la determinación de la acción de la nieve y del hielo”.

Pero los 12 millones de dólares de la obra no fueron los únicos fondos que se destinaron a la planta que nunca fraccionó garrafas. Hasta diciembre de 2015, con el cambio de gobierno, el complejo tenía una larga nómina de personal, entre ellos un gerente radicado a 1.200 kilómetros, en Buenos Aires.

El error

12
millones de dólares se invirtieron en la obra que se esperaba inaugurar en diciembre de 2013.

La lista se acortó lo más posible pero desde Ieasa se debió garantizar la custodia del predio y desde entonces cuenta con 9 serenos, que cumplen esa función en tres turnos de tres personas.

“Tenemos que preservar los bienes del Estado y además prevenir que puedan robar e intentar utilizar las garrafas que están allí y que no están peritadas”, contaron desde Ieasa a “Energía On”, y agregaron que “lamentablemente la justicia está tardando y mientras tanto todos los meses tenemos que seguir pagando sueldos”.

La obra refleja en su abandono no sólo un gesto del gasto sin control de fondos públicos sino también una cachetada para los miles de vecinos de ese sector humilde de la capital neuquina que a pocas cuadras de allí, en otra fraccionadora, hacen fila en las madrugadas con temperaturas bajo cero para recargar una garrafa.

Casi 55.000 garrafas sin destino en pleno invierno

El predio de Ieasa del Parque Industrial de Neuquén contiene un total de 54.845 garrafas que llegaron al complejo cuando se esperaba ponerlo en marcha.

Desde entonces, hace casi cinco años, los envases de 10 y 45 kilos son expectadores inmóviles del paso del tiempo y permanecen sin destino dado que al no haber sido peritados antes de enviarlos no pueden ser utilizados pues no pasaron ninguna prueba de calidad.

Buena parte de las instalaciones muestra signos de oxidación por el paso del tiempo.

Pese a esta situación varios de los envases de 10 kilos, los más utilizados en la zona, fueron robados el predio y llegaron a los centros de fraccionamiento. “Las garrafas están pintadas y tienen el logro grabado de Enarsa por lo que cuando alguien las lleva para cargarlas se las secuestra porque todos saben no sólo que son robadas sino que no están peritadas”, explicaron fuentes del sector.

Además de estos envases, 120 tanques graneleros nunca alcanzaron a llegar al predio de la ciudad de Neuquén y permanecen en su punto de envío en la provincia de Buenos Aires. Estos tanques formaban parte del equipamiento del planta fraccionadora de gas licuado de petróleo (GLP).

Hidenesa mostró interés en comprar el predio

Desde la firma del Estado neuquino, Hidrocarburos del Neuquén S.A. se reconoció públicamente que les gustaría adquirir la planta fraccionadora de garrafas de Ieasa.

Hidenesa presta el servicio de aprovisionamiento de GLP para pequeñas localidades y parajes del interior provincial en donde no es rentable construir gasoductos. Es por esto que la planta que fracciona garrafas y zepelines le permitiría a la firma estatal ampliar y mejorar los servicios que brinda.

Sin embargo desde la compañía se advirtieron dos problemas: por un lado se indicó que si bien el complejo está la venta, la transacción se encuentra frenada por la misma causa judicial que no permite realizar cambios en el complejo.

Además se indicó que pese a los estudios técnicos negativos, desde Ieasa se pretendía que la base de las ofertas recupere la inversión.


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