“La politización de la Justicia”
Para la elección de los jueces en Río Negro, hasta la reforma de la Constitución provincial existía la Junta de Calificación, integrada por dos miembros del Superior Tribunal, dos abogados del Colegio de la jurisdicción donde se cubría la vacante y un representante del poder político, que era un legislador elegido por la Legislatura en representación del pueblo y cuya función era velar por la transparencia. Con ese sistema supimos tener una de las mejores justicias del país, reconocido esto por destacados juristas nacionales e internacionales. Tuve el honor de integrar esa junta antes de la reforma, en carácter de legislador, donde nunca hubo sugerencias de índole política. El título universitario y el ejercicio de la profesión durante cinco años como mínimo hacían presumir la preparación técnica. Pero eso no es suficiente porque, además de la cultura profesional, abarca la vida pública del candidato y se extiende hasta su vida privada, ya que el que ha de juzgar a los demás debe comenzar por juzgarse a sí mismo y ejercer el ejemplo de una conducta intachable. Se daba mucha importancia a su valentía, vocación, transparencia, honestidad, claridad, inmediatez, especialidad, compromiso y, sobre todo, sentido común, ya que no todo está en la ley. En la reforma de la Constitución del 88, el primer error que se cometió fue darle más importancia al domicilio que a la capacidad, por lo que se les impide concursar a destacados abogados y jueces de otras provincias por no tener domicilio en Río Negro. En segundo lugar, se creó el Consejo de la Magistratura, cuyo fundamento fue bueno pero en su constitución el número de representantes políticos fue equiparado con el del estamento judicial; es allí donde toma injerencia la política en la Justicia, sin importar la cantidad de miembros de la mayoría o la minoría, total hoy para mí, mañana para vos. Esto lo digo con conocimiento de causa, en razón de que también tuve el honor de integrar el Consejo, pero esa vez en representación de los abogados. Entiendo que el Consejo de la Magistratura debe ser reformado en su constitución con menos representantes del poder político e incorporar entidades que conocen la trayectoria de jueces y abogados, como es el caso de Sitrajur. El que juzga a un juez o le toma examen debe tener conocimiento del derecho, si no es como que el zapatero le toma examen al panadero o viceversa –con el mayor respeto que me merecen ambas profesiones–. El Poder Judicial no es una corporación sino un poder de la Constitución que garantiza la república, por lo tanto debe nombrar a sus integrantes como lo hacen el Ejecutivo con sus ministros y el Legislativo con sus autoridades. En estos días se va a tratar el proyecto de aumento de los miembros del Superior Tribunal; espero que sea con argumentos jurídicos y no políticos. Decir que es necesario el aumento de miembros para que acceda una mujer o para que la cuarta circunscripción tenga un vocal es menoscabar la capacidad e idoneidad de los abogados y abogadas de la cuarta circunscripción (que es lo que se debe tener en cuenta al nombrar un juez). Con tres miembros también podrían ser integrantes. La mayoría de los jueces, secretarios y fiscales de Río Negro cumple bien sus funciones. No los obliguemos con nuevas leyes a politizarse para continuar en sus cargos. Francisco José Bezich, DNI 7.568.713 Cipolletti
Francisco José Bezich, DNI 7.568.713 Cipolletti