La sonrisa de Vidal

Por Redacción

Nada ha dado vuelo a la imaginación de poetas, pintores, escritores, compositores y cineastas como la sonrisa enigmática de una mujer. Por supuesto, la Gioconda o Mona Lisa es el estereotipo por excelencia. Pero hay muchos ejemplos actuales: la empoderada sonrisa de la señora Lagarde, la triste sonrisa de la otrora sonriente Melania Trump, la sonrisa ausente de la señora Merkel o la sonrisa nerviosa de Cristina Kirchner. Pero la sonrisa que descolla por oblicua es la de la gobernadora María Eugenia Vidal.

Se comprende que sonría satisfecha entre amigos, pero es completamente inentendible que lo haga en público como si estuviese en el séptimo cielo cuando sabe que dos cuotas de los impuestos siderales de una casa de la clase media de su provincia alcanzan para comprar un lavarropas de primera línea. Surge entonces la indeseable hipótesis Bergsoniana de que María Eugenia sonría socarrona porque se esté burlando de nosotros.

Leonardo Peusner

DNI 571.871

“Es incomprensible que sonría en público cuando dos cuotas de los impuestos de una casa de la clase media podrían comprar un lavarropas de 1ª línea”.

Datos

“Es incomprensible que sonría en público cuando dos cuotas de los impuestos de una casa de la clase media podrían comprar un lavarropas de 1ª línea”.

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