La violencia jaquea a EE. UU. en Irak

A seis meses de que se decretara el fin de la guerra, alertan sobre nuevos ataques

Por Redacción

BAGDAD / WASHINGTON (AFP-DPA) – Seis meses después de que Geroge W. Bush anunciara el fin de las operaciones bélicas en Irak, la violencia sigue marcando la vida en el país del Golfo Pérsico. En vista de los rumores sobre un inminente «día de la resistencia» en Bagdad, el consulado estadounidense en la capital iraquí instó a todos los ciudadanos norteamericanos a extremar las medidas de precaución.

Los soldados norteamericanos y también varios civiles siguen siendo las víctimas cotidianas de ataques, asesinatos y atentados suicida de un enemigo cuyo verdadero rostro afirman desconocer. En distintos incidentes registrados ayer, murieron al menos un soldado de EE.UU y siete iraquíes.

Los funcionarios estadounidenses parecen tener algunas incertidumbres sobre la esencia de la resistencia que han encontrado: dudan de quiénes son los enemigos, hasta qué punto están organizados, cuáles son los nexos que tienen con elementos extranjeros.

En un intento por despejar estas dudas, el gobierno de Bush intenta ponerle un rostro al agresor. Primero, un responsable del Pentágono afirmó que un ex general iraquí, Ezzat Ibrahim al-Douri, es sospechoso de coordinar los ataques. Ayer, informes de inteligencia señalan que el propio Saddam Hussein estaría desempeñando un activo papel en la planificación de los atentados desde su ciudad natal Tikrit.

Frente a este escenario empiezan a preguntarse si la guerra entró a una nueva fase, como se puede pensar después de la serie de atentados ocurridos el lunes en Bagdad. «Es difícil tener una perspectiva mientras está sucediendo», admitió ayer el secretario de la Defensa Donald Rumsfeld.

Los recientes ataques fueron operaciones menores, militarmente hablando, pero su impacto en la opinión pública es muy importante. Por otro lado, los ataques visiblemente sincronizados han suscitado una verdadera preocupación sobre los nexos que pudieran unir a responsables del partido derrocado en Irak, el Baath, con agentes extranjeros, y generaron temores de que la oposición a las fuerzas de la coalición aumente y se organice mejor.

De pequeña o gran amplitud, los ataques tuvieron un efecto desmoralizador para las fuerzas estadounidense que intenta estabilizar el país. Especialmente trastornante fue el retiro del personal de las Naciones Unidas y la Cruz Roja.

Además, EE,UU debe afrontar ahora un balance desalentador: 121 asesinados desde que Bush anunció el fin de la guerra el 1 de mayo, contra 114 muertos en la fase activa de la guerra.

WASHINGTON (Télam-SNI).- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó por amplia mayoría conceder a la Casa Blanca 87.500 millones de dólares para las posguerras de Irak y Afganistán, 69.000 millones para desplegar más tropas y 18.500 para la «reconstrucción» iraquí.

Luego de semanas de debate, los miembros de la Cámara baja aprobaron por 298 votos a favor y 121 en contra, la nueva ley de concesión de fondos que solicitaba el gobierno del presidente George W. Bush.

La normativa deberá ser sometida ahora a la votación en el Senado, que se espera otorgue su aprobación. La ley incluye 69.000 millones de dólares para financiar el despliegue de las tropas en Irak y Afganistán. Los restantes 18.500 millones se destinarán a la reconstrucción de Irak y serán donación y no préstamo.