Los yihadistas tomaron un campo de refugiados
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) izó su bandera negra en “amplias partes” del campo de refugiados palestinos de Al Yarmuk, situado dentro de Damasco, Siria, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Es la primera vez desde el estallido del levantamiento contra Bashar al Assad en 2011 que el EI se hace fuerte en la capital y ha elegido para ello un campo en el que, según los datos de Naciones Unidas, quedan unos 18.000 civiles viviendo en unas condiciones de extrema dureza. Además del OSDH, fuentes diplomáticas palestinas confirmaron el asalto del EI y Anwar Abdel Hadi, responsable de asuntos políticos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Damasco, declaró a la agencia AFP que “tienen la mayor parte del campo en su poder”. El avance yihadista se produce pocos días después de que el presidente advirtiera en una entrevista a la cadena CBS que “los bombardeos de la alianza que lidera Estados Unidos han favorecido la expansión del grupo”. Desde la guerra con Israel Antes de la guerra, Yarmuk acogía a 160.000 refugiados llegados de Palestina. El campo se estableció en 1957 para acoger a la población que huyó de la guerra con Israel de 1948, y los palestinos en Siria disfrutaban de derechos similares a los del resto de ciudadanos, una situación diferente a la de los refugiados en Jordania y Líbano. En los primeros meses del levantamiento contra Bashar Al Assad el campo se mantuvo alejado de las protestas, pero poco a poco comenzaron las movilizaciones y las fuerzas de seguridad actuaron con la colaboración del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), la única facción palestina que desde el comienzo ha sido leal a Assad. Debido a su situación geográfica, los grupos armados de la oposición no tardaron en penetrar en sus calles desde los barrios de Tadamon, Yelda, Qadam, Asale o Al-Hajar al-Asoad y provocaron la dura respuesta de un régimen que cercó el campo. Fue un oasis de paz, pero luego pagó el levantamiento con muerte y destruccción