“Macri se dio cuenta de que del otro lado hay buitres”
El especialista cree que la estrategia de los holdouts es especular con la necesidad del gobierno de tomar deuda en el segundo semestre.
ENTREVISTA: CARLOS BURGUEÑO
Licenciado en Ciencia Política de la UCA, máster en Economía por la universidad alemana de Heidelberg y periodista especializado en Economía, Carlos Burgueño es uno de los analistas más lúcidos del medio. Columnista del matutino “Ámbito Financiero” y de las mañanas de radio La Red AM, es autor de “Los buitres”, obra en la que detalla la génesis de la saga de la deuda argentina, y “Las batallas económicas del kirchnerismo”, donde describe logros y desaciertos de los doce años de economía K.
–¿Cómo evalúa el primer mes de Macri en el gobierno?
–Hay que reconocer un éxito del gobierno en la salida del cepo utilizando una política de shock. La verdad, yo estaba entre los que creían que no iba a ser posible hacerlo así y hubiera preferido el gradualismo. Entendía que se podía generar una corrida que le iba a costar a un gobierno que recién asumía distraerse de otros asuntos más importantes. Sin embargo, hay que reconocer que la estrategia cambiaria salió muy bien; de hecho, el dólar cotiza hoy por debajo de lo que el propio equipo económico esperaba, con lo cual la salida del cepo fue exitosa.
–¿Y el traslado a precios…?
–La inflación es el otro 50% de la devaluación y es donde al gobierno se le está complicando. La inflación de diciembre fue muy alta, por arriba del 4%, y la de enero también es alta. Habrá, además, un gran impacto en marzo-abril por el aumento de las tarifas de los servicios públicos. Y se observa un aumento sostenido de los precios, lo que se traduce en una inflación importante. Eso es un problema. Creo que lo que se viene es un programa antiinflacionario fuerte a nivel nacional.
–¿Se refiere a un ajuste fiscal?
–Podría ser; por lo menos, una reducción importante de la cantidad de pesos en circulación, ya sea con una suba de tasas, con absorción de pesos vía títulos públicos o con un programa ortodoxo clásico de recorte en el gasto. También, y pese a que ideológicamente este gobierno no es muy afín a esto, creo que puede haber una presión muy fuerte sobre los formadores de precios. La Argentina es un país que tiene “formadores de precios”, ya que en algunos sectores de la economía hay pocos oferentes que tienen la capacidad de imponer su propio precio, y eso complica cualquier plan antiinflacionario.
–¿Esa no es una explicación muy “Kicillof” de la inflación?
–La descripción de un tema económico puede ser cierta, la haga un kirchnerista o un liberal. Que en Argentina hay formadores de precios no es un concepto kirchnerista: es simplemente decir que, por ejemplo, para envases tetra hay un solo proveedor en el país. Los que fabrican latas en Argentina son dos. Los proveedores de cemento son tres. Y la principal empresa láctea acapara más del 40% del mercado. Ahora, después, el kirchnerismo dirá que para controlar esto hay que desembarcar en el directorio de las empresas y controlarles los costos. Otros dirán que lo mejor es revisar “cómo” están aumentando los precios las empresas y quizá está bien que los aumenten.
Una forma de enfrentar el aumento de los formadores de precios es abrir las importaciones, pero puede significar desempleo.
–¿Qué marco ve para la discusión paritaria?
– Yo creo que este año los salarios le van a empatar a la inflación.
–¿Eso significaría un aumento de cuánto?
–De alrededor del 30%, que puede implementarse según el convenio con un 25% más dos cuotas del 2%. Se completaría, además, con el cambio en las escalas del impuesto a las Ganancias, lo que compensaría al menos en parte la pérdida de poder adquisitivo por la inflación pasada.
–¿Qué perspectiva tiene hoy de la negociación con los buitres?
–Yo creo que Macri se está dando cuenta de que del otro lado hay fondos buitre.
–…a los que les da lo mismo tener adelante a Kirchner o a Macri…
–Exactamente. La especulación de los buitres más duros, Elliot, Dart, Aurelious, es que en seis meses Macri estará más apretado financieramente y con menos margen de negociación. Entienden que lo mejor es rechazar todo lo que proponga Macri y especular con que la necesidad de Argentina de salir a tomar deuda obligue a pagarles más. Hay que tener en cuenta que el principal activo de los fondos buitre es el tiempo. No tienen problema de esperar uno, dos o tres años. Sucede que ahora, además, están los me too, que son otros acreedores que no entraron en el juicio primario pero a los que Griesa les abrió la puerta y que no son necesariamente buitres. Muchos de esos estarían dispuestos a aceptar una oferta de Argentina, porque ya habrían ganado mucho. El temor de los buitres históricos es que Griesa avale esa negociación y legalice esa oferta y el que no agarre quede afuera.
–Aun así la propuesta argentina es más generosa que la del 2014…
–Por supuesto. Partamos de la base de que se reconocería el 100% de la deuda, algo que hasta ahora Argentina se había negado a hacer. La deuda total, con intereses y punitorios, ascendería a 15.000 millones de dólares. La idea de Prat Gay es reconocer el capital y negociar los intereses.
Diego Penizzotto
diegopenizzotto@rionegro.com.ar