Malvinas fue su tabla de salvación

La guerra la salvó de la impopularidad que amenazaba su gestión y luego ganó elecciones.

Por Redacción

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LONDRES y BUENOS AIRES.- La arriesgada –y exitosa– apuesta de responder militarmente a la invasión argentina de las Malvinas permitió a la ex primer ministro británica Margaret Thatcher devolver al imperio británico venido a menos la estatura de potencia internacional y le dio un nuevo impulso dentro de su país.

A diferencia del general Leopoldo Fortunato Galtieri, Malvinas la salvó de una ola de impopularidad que amenazaba con enterrar su gestión.

En la guerra de Malvinas, Thatcher condujo con ferocidad y no vaciló en aprobar el hundimiento del crucero Belgrano: “Alegrémonos, alegrémonos”, dijo en la puerta de Downing St. para anunciar su victoria. Gracias al conflicto vuelve a ganar las elecciones con máximo de popularidad.

El 2 de abril de 1982, las tropas del exangüe gobierno militar argentino del general Leopoldo Galtieri, acorralado por las demandas sociales y de restauración de democracia, desembarcaron por sorpresa en Malvinas.

Pese al desastre que vaticinaban algunos dentro y fuera del Reino Unido, Thatcher, que llevaba apenas tres años en Downing Street, no dudó en despachar el mayor destacamento naval desde la Segunda Guerra Mundial –formada por más de un centenar de buques y 27.000 hombres– para recuperar lo que el entonces presidente de Estados Unidos, su amigo Ronald Reagan, calificó como “ese pequeño trozo de tierra helado allá abajo”.

Para Victor Bulmer-Thomas, exdirector del reputado instituto de Relaciones Internacionales Chatham House, el desembarco argentino fue “una bendición” para la conservadora Margaret Thatcher.

La primera ministra, elegida en 1979, “había entrado en un periodo de profunda impopularidad en 1981 como resultado de las políticas económicas del gobierno”.

A pesar de su escasa experiencia en cuestiones internacionales, Thatcher superó el primer gran examen sobre su capacidad de liderazgo.

Tras 74 días de un conflicto que dejó más de 900 muertos (649 argentinos, 255 británicos y tres isleños), las tropas argentinas se rindieron el 14 de junio, desatando una ola de patriotismo británico.

“Sabíamos lo que teníamos que hacer, fuimos y lo hicimos. Gran Bretaña es grande otra vez”, proclamó al día siguiente la primera y hasta ahora única jefa de gobierno británica, que vistió de negro durante todo el conflicto. (AFP y DyN)