Millones rechazan el plan laboral del gobierno de Chirac

Masivas protestas de jóvenes y los sindicatos.

Por Redacción

PARíS (DPA) – Más de tres millones de personas salieron ayer a las calles en toda Francia para protestar contra la nueva ley de empleo juvenil, según estimaciones de las organizaciones convocantes, produciéndose enfrentamientos con la policía con un saldo de centenares de manifestantes detenidos y decenas de heridos.

En París fueron arrestadas 352 personas y en otras ciudades francesas como Lille, Rennes y Lorient al menos 107 más.

Los heridos en la capital francesa sumaron 32 personas -al menos nueve de ellas policías-, de las que 26 tuvieron que ser hospitalizadas.

Los manifestantes parisinos arrojaron adoquines y botellas contra la policía, que respondió, al igual que en otras ciudades, con gases lacrimógenos.

Agentes de policía vestidos de civil que se habían mezclado entre la multitud detuvieron a varios manifestantes violentos.

Al grito de «¿Están filmando, banda de cerdos?», los jóvenes manifestantes también arremetieron contra representantes de la prensa e hirieron a un cámara con una piedra.

Mientras que el Ministerio del Interior calculó en un millón el número de manifestantes, los sindicatos aseguraron que la cifra ronda los 3,1 millones. Tan sólo en París salieron a la calle 700.000 personas (84.000 según la policía), aseveraron.

El gobierno había desplegado 4.000 agentes en la capital gala para prevenir disturbios.

De confirmarse las cifras de manifestantes, éstas superarían a las de las protestas del 28 de marzo contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), momentáneamente suspendido.

Las protestas estuvieron acompañadas nuevamente por huelgas que afectaron al servicio ferroviario, al aéreo y al transporte público, pero en menor medida que el mes pasado.

Según las regiones, dejaron de circular entre el 40 y el 60 por ciento de los trenes. Sin embargo, siete de cada diez trenes de alta velocidad TGV circulaban con normalidad y los trayectos internacionales no se vieron prácticamente afectados.

Las comunicaciones de cercanías, que recientemente registraron problemas en 76 ciudades, sólo se vieron afectadas en esta ocasión en 32 ciudades y transcurrieron con normalidad en París.

Los problemas aéreos se registraron sobre todo en trayectos nacionales. También se realizaron paros de actividad en correos, medios y servicios públicos. Además, cerca del 42 % de los profesores de secundaria se sumaron a la huelga, y muchas escuelas y universidades cerraron sus puertas o interrumpieron las clases en todo el país. Una amplia alianza de 12 sindicatos y asociaciones estudiantiles había llamado a esta quinta jornada de protesta nacional contra el CPE, promulgado por el domingo, pero suspendido inmediatamente por el presidente, Jacques Chirac.

El líder de la central sindical CGT, Bernard Thibault, dijo que espera que las protestas «asesten el golpe mortal» al CPE y repitió su exigencia de que la ley sea revocada antes de que puedan comenzar las negociaciones respecto a otras medidas de empleo juvenil. «Lo vuelvo a decir (…) la revocación del CPE no es negociable», afirmó Thibault, quien advirtió de que a pesar de la suspensión de la ley, el movimiento de protesta no acabará hoy.

«Todos exigimos lo mismo: la retirada del CPE», corroboró el líder del sindicato Force Ouv

rière, Jean-Claude Mailly.

«Este no es sólo un problema francés, toda Europa se moviliza en contra del proyecto de CPE», afirmó en París el secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos, John Monks.

El compromiso presentado por Chirac respecto al CPE no es aceptable. «Existe un sistema comparable en Grecia, y sabemos que Alemania y Holanda se interesan por este plan del (primer ministro) Dominique de Villepin».

A pesar de que Chirac y su gobierno han garantizado a los líderes sindicalistas que el CPE no será aplicado en su versión actual, los oponentes a la ley insisten en que sea eliminada totalmente. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, al que Chirac encargó encabezar las negociaciones para enmendar la ley, invitó a los líderes sindicales a mantener conversaciones para tomar medidas con el fin de luchar contra el desempleo juvenil, que se ubica en 23% en Francia y se duplica en las barriadas de las periferias urbanas.

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