Detrás de Escena: ¿Se puede volver cansada de las vacaciones?

A veces unos días de descanso no alcanzan para recuperar el impulso perdido. La clave está en reconocer qué dimensión de nuestra energía necesita atención.

Redacción

Por Natalia De Vita, Psicóloga, executive coach y autora de Energía Que Lidera (Editorial Galerna).

Natalia De Vita Psicóloga, executive coach y autora de Energía Que Lidera (Editorial Galerna). Fue reconocida entre las Top 50 Mujeres Líderes de Argentina (#SW50).

Natalia De Vita Psicóloga, executive coach y autora de Energía Que Lidera (Editorial Galerna). Fue reconocida entre las Top 50 Mujeres Líderes de Argentina (#SW50).

Volviste de vacaciones de invierno. Dormiste, desconectaste, quizás hasta viajaste. Y sin embargo, a los pocos días de retomar la rutina, sentís el mismo cansancio de antes de irte. La explicación automática es “descansé poco”. Pero esa frase no alcanza para entender lo que realmente pasa.

Según Harvard Business Review, el 59% de los líderes termina su jornada física y emocionalmente agotado. Y ese agotamiento no se resuelve solo con unos días de playa o montaña, porque no es un problema de horas de sueño: es un problema de energía.

Hablamos de una energía vital que tiene cuatro dimensiones —física, mental, emocional y espiritual— y que no se recarga automáticamente con unas vacaciones. Podés volver con el cuerpo descansado y la mente todavía saturada. O con ganas de nada porque, aunque paraste, seguiste sosteniendo mentalmente la lista de pendientes: la casa, los hijos, el trabajo, lo que quedó pendiente antes de irte.

En mujeres en posiciones de liderazgo, esto se profundiza. No es solo el cargo: es la cantidad de roles que se sostienen en simultáneo, incluso en modo vacaciones. La cabeza no tiene un botón de apagado por dimensiones — podés bajar el cuerpo a velocidad cero y seguir corriendo mentalmente a la misma velocidad de siempre.

Qué hacer con esto al volver


No se trata de otro tip de productividad para “empezar la semana con energía”. Se trata de identificar desde qué dimensión estás baja, en lugar de asumir que todo se arregla durmiendo más:

Chequeo energético: antes de lanzarte a la agenda de la semana, preguntate qué dimensión volvió cargada y cuál no. ¿El cuerpo descansó pero la cabeza sigue acelerada? ¿Estás física y mentalmente bien pero emocionalmente saturada por todo lo que “toca resolver” al volver?

Reingreso escalonado: volver de un freno total a la exigencia total en un solo día es lo que genera ese cansancio post-vacaciones. Un primer día de reingreso más liviano no es falta de compromiso, es gestión inteligente de la energía.

Sostener una práctica, no una excepción: lo que se cuidó durante las vacaciones —una caminata, un espacio sin pantallas, una pausa real para comer— no tiene por qué desaparecer apenas se vuelve a la rutina.

El cansancio post-vacaciones no es una señal de que descansaste mal. Es una señal de que la energía con la que volvés no se gestiona igual que el tiempo libre que tuviste. Y esa gestión, a diferencia del feriado, no tiene fecha de vencimiento.


Temas

Moda

Volviste de vacaciones de invierno. Dormiste, desconectaste, quizás hasta viajaste. Y sin embargo, a los pocos días de retomar la rutina, sentís el mismo cansancio de antes de irte. La explicación automática es “descansé poco”. Pero esa frase no alcanza para entender lo que realmente pasa.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios