Montecino “llevaba las cuentas” en su celda
ROCA (AC).- Los policías de Neuquén que requisaron las celdas de los presuntos socios narco Héctor Montecino y Sergio Dávila dijeron que los imputados tenían agendas con direcciones, anotaciones, revistas y tarjetas. Aquel procedimiento fue autorizado por el juez federal Sebastián Otranto, quien también tenía intervenido el teléfono de la cárcel federal de Roca, desde donde se hacían las operaciones de narcotráfico. Ayer, ante el Tribunal Oral Federal de Roca, declararon cuatro policías, tres testigos de actuación y dos integrantes del Servicio Penitenciario Federal. El oficial principal Néstor Novero, de la Policía neuquina, detalló el allanamiento que se realizó en la Colonia Penal de Roca. Aseguró que el 28 de septiembre de 2012 (ese mismo día se realizaron varios procedimientos en Cipolletti, Centenario y Barda del Medio) ingresaron a la cárcel cuando todos los detenidos estaban durmiendo. Solicitaron testigos y leyeron el acta de requisa primero a Montecino y luego a Dávila, que convivían en el pabellón 1. Luego quedaron detenidos a disposición del juez Otranto y en octubre de 2012 fueron procesados por haber “organizado y financiado desde el interior de la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal la comercialización de estupefacientes realizada en forma organizada para cometerla -entre el 24 de diciembre de 2011 y el 28 de septiembre de 2012- con Cristian López, Jorge Navarrete, Suyai Domínguez, Ana Pilar Manosalva Campos, Cecilia Soto, Nicolás Fabián Reyes, María Beatriz Gutiérrez, Susana Ramona Luna, Héctor Darío Bravo, Julio Bertot y Manuel Arturo Rivera Pabst”, dice el expediente. Los 13 imputados están siendo juzgados desde el jueves pasado. Novero contó que Montecino y Dávila tenían en sus celdas cuadernos con anotaciones y números telefónicos. Eso fue ratificado por los guardiacárceles que oficiaron como testigos del procedimiento. Según la acusación, Montecino “hacía negocios” con Dávila y después llamaba a Cristian López, quien realizaba los contactos con la esposa de Dávila, Susana Luna (la cual cumplía prisión domiciliaria); con el hermano de ella, Héctor Bravo, y con otros colaboradores cercanos. Montecino llevaba las cuentas en su cuaderno y realizaba “controles telefónicos” con la gente que operaba desde afuera. Los demás policías que declararon ayer describieron los allanamientos que se hicieron en el barrio Cooperativa Los Panaderos de Cipolletti (donde vivía Bertot); en la casa de calle América 277 (allí encontraron 130 kilos de marihuana y 120.000 pesos) y en el domicilio de los imputados Cecilia Soto y Fabián Reyes, en Centenario. Los investigadores declararon que en la casa de esa pareja había envoltorios con droga ocultos debajo de una anafe. Contaron que tuvieron que sacar un destornillador de una madera para retirarlos y también dijeron que en el domicilio dormían unas 15 personas que justo ese día estaban reunidas para conformar un “nuevo templo” de la religión umbanda que profesa la imputada Soto. La audiencia continúa hoy y está prevista la declaración de una decena de testigos. Concluida la etapa probatoria se realizarán los alegatos.