Montecino y Dávila se abstuvieron de declarar

Los líderes habrían sellado una alianza dentro de la cárcel.

Por Redacción

Laura Frank

ROCA (AC).- Héctor Montecino y Sergio Rubén Dávila, los supuestos socios de la “alianza narco”, se abstuvieron de declarar, ayer en la primera jornada del juicio que tiene 13 imputados. El grupo está acusado de integrar una banda dedicada al comercio de estupefacientes con influencias en todo el Alto Valle. Los líderes de la organización habrían sellado una alianza desde la celda que compartían detenidos en la cárcel federal de Roca.

La investigación comenzó con las intervenciones telefónicas que la Policía de Neuquén solicitó para capturar a Héctor y a su hermana Ruth que habían logrado escaparse el 23 de septiembre de 2011 cuando se realizaron múltiples allanamientos en la denominada causa “Nacimiento”. Ese juicio se realizó en agosto y septiembre pasado en Neuquén y como resultado terminaron condenados 18 de los 23 procesados. Héctor, su hermana Ruth y su hija Jéssica recibieron las penas más elevadas de 18, 15 y 12 años de prisión. Fue el juicio por narcotráfico más grande de la región porque durante esa investigación secuestraron 172 kilos de marihuana, más de 20 de cocaína y casi un millón de pesos.

Héctor y Ruth estuvieron prófugos hasta los primeros meses de 2012 y fue en ese momento que la Policía instruyó esta segunda causa que luego se denominó la “alianza narco”. Primero intervino el juzgado federal de Neuquén y después, por una cuestión de competencia territorial, las pesquisas estuvieron conducidas desde el juzgado federal de Roca. El juez Sebastián Otranto autorizó la intervención de 180 líneas telefónicas. En diciembre de 2011, la Policía advirtió que se estaba por realizar una operación de comercio de estupefacientes entre Cristian López (después fue identificado como un estrecho colaborador de Héctor) y un hombre de apellido Guerrero que compró 50 gramos de droga, fue interceptado y quedó imputado en otra causa.

En ese momento, los suboficiales perdieron de vista a Cristian López que se refugió en la casa de calle América 277, que pertenece a la concubina de Héctor, Carina Domínguez, hoy detenida. En ese lugar estaba viviendo Macarena Domínguez, hija de Carina y novia de Cristian López.

Finalmente Héctor fue capturado en enero de 2012 en Catriel y quedó arrestado en la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal.

Convencidos de que Montecino seguía al frente del negocio de la droga, la Policía solicitó la intervención del teléfono fijo del penal, que los detenidos utilizaban para realizar llamadas. Del análisis de las escuchas surgió que Héctor impartía directivas a Cristian López y que mencionaba a un hombre apodado “el carpintero”. Luego se supo que ese sujeto era Dávila, que ayer en la audiencia aseguró que está en prisión desde el año 1999. En el último juicio, la Justicia Federal le impuso a Dávila una condena de 16 años por tratarse de su tercera reincidencia.

Ayer en la indagatoria, Dávila reveló que fue sargento de la Policía de Neuquén entre 1983 y 1996. Fue exonerado por una causa de apremios ilegales.

Desde la celda que compartían en el penal, Dávila aportó el contacto con su proveedor de cocaína y Montecino la persona que le suministraba marihuana. Juntaron dinero, compraron la droga y se valieron de sus colaboradores para acopiarla, distribuirla y venderla.

El 28 de septiembre de 2012, la Justicia Federal autorizó múltiples allanamientos en Cipolletti, Centenario y Barda del Medio. Se secuestraron 180 kilos de marihuana, casi 3 de cocaína, 120.000 pesos en efectivo, autos y se produjeron más de 14 detenciones.

La pareja de Dávila, Susana Ramona Luna (condenada a 12 años en otra causa de narcotráfico) cumplía arresto domiciliario en su casa de la calle Brasil de Cipolletti y desde allí, con la colaboración de su hermano Héctor Darío Bravo, realizaba operaciones de tráfico.

Surge de la requisitoria de elevación a juicio que la droga se acopiaba en América 277 y en una casa del barrio Cooperativa Los Panaderos de Cipolletti. Allí vivía Julio Omar Bertot , que le alquilaba a la familia Dávila.

El dinero del negocio se guardaba en lo de Jorge Ruperto Navarrete, apodado “el carnicero” por su actividad comercial. Ayer en la audiencia Navarrete aseguró que mantenía una amistad de muchos años con Montecino y que incluso había prestado su domicilio para que Jéssica Montecino cumpliera el arresto domiciliario.

Otros de los imputados, Arturo Manuel Ribera Pabst, residía justo enfrente de la casa de Susana Ramona Luna y habría colaborado en las operaciones de narcotráfico que coordinaba con Cristian López.

Ana Pilar Manosalva Campos, la “comadre” de Héctor (en realidad es consuegra de Ruth) también habría participado de algunas acciones con López. La Policía aseguró ayer en el juicio que vigilaron su domicilio de la calle Primeros Pobladores 787 y que incluso instalaron una cámara fija en inmediaciones de su casa. Allí habría arribado López dos veces en taxi y una vez en moto, acompañado por Macarena Domínguez.

Parte de la droga se vendía al menudeo en la casa de María Beatriz Gutiérrez, en el barrio Anai Mapu de Cipolletti. Allí también hubo una intensa vigilancia policial.

La pareja de Cecilia Soto y Nicolás Reyes (ellos viven en Centenario) habrían quedado vinculados en esta causa después de coordinar una entrega de droga con López. Esa transacción se realizó en la Ruta 151. Reyes y Soto enfrentaron junto a Montecino el juicio por la causa “Nacimiento” y terminaron absueltos.