Mubarak se libró de la pena de muerte
El expresidente egipcio fue condenado a perpetua por la muerte de unas 850 personas durante la represión de la revuelta del 2011. Miles de ciudadanos salieron a repudiar el veredicto.
AP
EL CAIRO (AFP).- El expresidente egipcio Hosni Mubarak, de 84 años, y su exministro del Interior Habib el Adli fueron condenados a cadena perpetua por la sangrienta represión de la revuelta de 2011, pero seis exresponsables de seguridad fueron absueltos, lo que desató protestas en las calles.
Tanto Mubarak como Habib el Adli fueron juzgados por la muerte de unas 850 personas durante la revuelta popular de enero y febrero de 2011. Este fallo provocó que miles de personas salieran a las calles para abuchear a los militares en el poder y criticar los veredictos.
El ex primer ministro de Mubarak y candidato a la presidencia Ahmad Shafiq afirmó por su parte que las decisiones judiciales “deben ser aceptadas”.
Por la noche, cerca de 20.000 personas estaban concentradas en la plaza Tahrir de El Cairo. “O conseguimos justicia por nuestros mártires, o moriremos como ellos”, lanzaban.
Algunos consideran el veredicto demasiado clemente y reclaman la horca para Mubarak, pero otros temen que la absolución de los seis exresponsables de la seguridad sea sinónimo de impunidad para la policía, detestada en Egipto y acusada de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
El antiguo jefe de Estado, que compareció tumbado en una camilla y con gafas oscuras, apelará la decisión, anunció su abogado a la AFP.
Mubarak, quien se encontraba antes de la sentencia en detención preventiva en un hospital militar, fue trasladado inmediatamente al ala médica de la prisión de Tora, en la periferia de El Cairo, para cumplir condena.
Su estado de salud empeoró cuando llegó a la cárcel, según los medios oficiales, que añadieron que se le puso una máscara de oxígeno.
“Mubarak sufrió un agravamiento sorpresa de su salud a su llegada en helicóptero a la cárcel de Tora”, indicaron la televisión y la agencia oficial Mena.
El ex presidente se negó entre llantos a abandonar el helicóptero cuando llegó a la prisión y un miembro de seguridad tuvo que convencerle, indicó por su parte un responsable de los servicios de seguridad.
Primer dirigente derrocado por la “primavera árabe” en comparecer ante un juez en persona, Mubarak se declaró inocente al inicio del juicio, que se abrió el 3 de agosto de 2011.
Mubarak se libró de la pena de muerte que pedía la Fiscalía, y también fue absuelto en uno de los casos de corrupción.
El tribunal tampoco condenó a los dos hijos de Mubarak, Alaa y Gamal, juzgados al mismo tiempo por corrupción, al considerar que los hechos prescribieron.
Alaa y Gamal Mubarak, vestidos con el uniforme blanco de los prisioneros, se personaron con semblante serio y los ojos marcados por las ojeras. A los dos se les humedecieron los ojos tras la lectura del veredicto. Sin embargo se enfrentan a otro juicio, que debería abrirse próximamente, por un caso de corrupción bursátil.
Tras la sentencia, estallaron breves enfrentamientos en la sala del tribunal, en las afueras de El Cairo. “¡El pueblo quiere que se limpie la justicia!” gritaron algunos abogados furiosos.
El veredicto fue comunicado en plenas elecciones para designar al sucesor del presidente derrocado, en unos comicios pluralistas que contrastan con las votaciones que permitieron al exrais mantenerse en el poder durante tres décadas.
Acostado, el exdictador Mubarak escuchó que la Justicia lo condenó a cadena perpetua. La gente esperaba la pena de muerte.
De nuevo estalla la ira ciudadana en la plaza de Tahrir