No declararon los policías detenidos en Cipolletti
Preocupación y cautela en la conducción de la fuerza neuquina. Creen que el tiroteo se relaciona con el ataque a la casa de Liria.
Acusados de balear la casa de Diéguez
NEUQUÉN/CIPOLLETTI (AN/AC).- Los policías neuquinos Aldo Mellado y José Luis Bravo, acusados de balear la casa del comerciante Sebastián Diéguez en Cipolletti la madrugada del jueves, se abstuvieron de declarar ayer y continuaban detenidos, aunque el defensor comenzó a tramitar la excarcelación.
El episodio provocó un cimbronazo en la Policía neuquina. Sucede que los investigadores intentan probar que Mellado y Bravo trabajaban por encargo y eran instrumentos de “apriete”. También que tuvieron que ver con el ataque a la casa de Raúl Liria, el actual jefe de la Policía.
El panorama está enrarecido y las fuentes oficiales consultadas sólo manejan una hipótesis con respecto al ataque a la casa de Diéguez: un apriete.
El juez de la causa Santiago Márquez Gauna les imputó el delito de “abuso de armas” y el de “portación de armas de guerra”, que no es excarcelable y dispone un mínimo de tres años y seis meses de prisión.
Desde la fuerza confirmaron que la pistola 9 milímetros secuestrada en el Fiat Punto rojo era la que utilizaba Mellado antes de ser cesanteado el 18 de octubre de 2014 por “faltas gravísimas” al reglamento interno.
Aún afuera de la Policía seguía con el arma. ¿Por qué? Según la fuente se lo intimó tres veces a entregarla voluntariamente y no lo hizo. Lo siguiente era que la justicia allanara su domicilio, cosa que no ocurrió.
Ahora se sumó la investigación por la escopeta recortada que fue extraída del interior del Fiat y las pericias balísticas se realizarán en Neuquén a pedido del fiscal Ignacio Di Maggio, que intentará establecer si fue con esa arma que balearon la vivienda de Liria, hecho que ocurrió en septiembre de 2014 y aún no se esclareció.
Mellado es integrante del sindicato en formación de Policías y Penitenciarios (Sinpope), un organismo sin personería jurídica que la Policía desconoce y al que le apunta. La opinión pública lo conoció cuando, en octubre de 2014, amenazó con quitarse la vida en pleno centro de Neuquén capital. “Está cargada, yo me vuelo la cabeza”, gritó.
Entonces fue apartado, como varios de los integrantes de un Sinpope que se gestó en diciembre de 2013 durante la rebelión que estalló en Casa de Gobierno, y que terminó con un fuerte incremento salarial.
“Al menos la mitad de los integrantes del sindicado fueron exonerados o pasados a disponibilidad”, señaló ayer uno de los investigadores.
“No voy a hacer declaraciones. Es un tema muy grave y se aboca la justicia”, dijo Liria ante la consulta. Su hermetismo tiene que ver con el atentado a su casa. El caso lo investiga Di Maggio (que ayer no atendió a este medio) y busca vinculaciones con el hecho del jueves ocurrido en la casa del barrio Manzanar de Cipolletti.
Di Maggio mantuvo una reunión con Márquez Gauna el mismo jueves. Sospechan que Mellado encabezó el ataque contra Liria, que ocurrió en medio de la interna policial y sindical. No será tan fácil determinar si la escopeta secuestrada en el interior del Fiat fue también utilizada en el episodio de la vivienda del policía. Los expertos en balística explicaron que los cartuchos de escopeta no dejan las mismas “huellas” que otro tipo de armas (que una pistola, por ejemplo) y esa característica dificulta el cotejo.