«¿Nosotras somos las perversas, las malas?»
CIPOLLETTI (AC).- Las hermanas de Ana Zerdán escucharon la sentencia en silencio. La mayoría del tiempo con sus rostros entre las manos. Resistieron casi estoicamente cómo el tribunal iba refutando cada uno de los argumentos de la querella y la fiscalía que habían pedido prisión perpetua para los dos imputados.
La reacción vino después, cuando le pidieron a Mirta que fuera a firmar el acta del juicio. «No voy a firmar nada. No quiero firmar nada», le repetía al secretario del juzgado que le insistía para que se acercara a su oficina.
«A mí ya no me interesa nada. ¿Los señores (Juan Manuel y Juan Carlos Aguirre) son ángeles, no?. ¿Nosotras somos las perversas, las malas, no?. Mi hermana fue víctima. Nueve años luché y ahora ¿qué querés que firme?. Nada voy a firmar», ratificó, dio media vuelta y se fue.
Durante la mayoría de las audiencias las hermanas de Zerdán estuvieron presentes. Eran parte querellante de la causa y habían cifrado sus expectativas en que el crimen no quedara impune.
Para el abogado de la familia, Gustavo Palmieri, la sentencia «careció de sentido común». Dijo que junto a Oscar Pandolfi -el otro abogado de la querella- se iban a tomar un tiempo para estudiar el fallo «a fondo».
Consideró que los miembros del tribunal «iniciaron el juicio a favor de los imputados». Que esa era la sensación que tenía. «Me parece que lo que sucedió luego es producto de eso».
«¿Usted cree que vinieron con un juicio previo?», -repreguntó un cronista.
«Lo dijeron en la sentencia», ratificó Palmieri.
Ayer, el tribunal conformado por los jueces Guillermo Baquero Lazcano, César Gutiérrez Elcarás y Pablo Repetto, resolvieron además «hacer entrega definitiva» del cuerpo de la víctima a las hermanas, autorizando la cremación del mismo. Esta había sido la voluntad de Ana. Más de una vez le había comentado a su familia y a sus amigas que, una vez que falleciera, quería ser cremada.