“O conseguimos justicia para nuestros mártires…”
AP
No bien conocieron el veredicto, miles de egipcios salieron a ocupar la plaza de Tahrir, en el centro de El Cairo, y en otras ciudades aledañas contra el poder militar. Todos criticaron abiertamente el fallo judicial que condenó a cadena perpetua a Mubarak y al exministro del Interior Habib al Adli. Y que absolvió a seis de sus colaboradores por la muerte de unos 850 manifestantes en 2011. Los manifestantes instalaron vallas y alambradas para evitar el paso del tráfico rodado en todos los accesos a la emblemática plaza. Los congregados cantaron consignas como ‘El pueblo quiere ejecutar a Mubarak’ o ‘Nulo’, en referencia al fallo del Tribunal Penal de El Cairo. “O conseguimos justicia para nuestros mártires o moriremos como ellos”, aclamaron los manifestantes en Tahrir, en ausencia absoluta de las fuerzas de seguridad. A la plaza, símbolo de la revuelta egipcia, se acercaron varios de los candidatos en las primeras elecciones presidenciales tras la caída de Mubarak. Entre ellos, Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes. Mursi llegó en coche a la plaza donde los manifestantes abrieron un pasillo para que avanzara y fue recibido al grito de “una sola mano” cuando salió del vehículo. Mursi, que venció en la primera vuelta de las elecciones, celebrada los pasados 23 y 24 de mayo, se comprometió a volver a juzgar a “los asesinos de la revolución” si alcanza la presidencia tras la segunda vuelta -el 16 y 17 de junio-, en la que se batirá con el último primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq. Otro excandidato que acudió a la plaza fue el izquierdista Jaled Ali, quien encabezaba una marcha que llegó a Tahrir, donde le recibieron los manifestantes gritando “Una sola mano”. “No vamos a traicionar la sangre de los mártires, no permitiremos que se reproduzca el régimen de la opresión, de la corrupción y de la dictadura”, reaccionó el nacionalista árabe Hamdin Sabahi. “El juicio es nulo e injusto. Primero nos hemos alegrado de la condena (de Mubarak), pero luego hubo absoluciones”, lamentó una manifestante, Soha, frente al tribunal. Estas reacciones subrayan la enorme aversión que despierta la policía de Mubarak entre los egipcios, que la consideran el pilar de la represión y de la arbitrariedad durante sus treinta años en el poder. “Muchos ven en las absoluciones de todos los altos jefes de los servicios de seguridad la señal de que los responsables de los atropellos a los derechos humanos aún pueden escapar a la justicia”, estimó Amnistía Internacional. (AFP, AP y El Mundo)
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