Protegiendo las notas: melodía de la IA y los seguros

Por Luis Emilio Ducoin

Las tardecitas de Buenos Aires, tiene ese “qué se yo”, ¿viste?…diría algún tango.Esa incertidumbre también del “qué se yo” , “que va pasar mañana”…. no? Por eso hoy nos planteamos un interrogante referido a Sophia y la I.A., es asegurable?

Pero para ello tenemos que determinar, qué es un seguro? ¿Para que sirve? La primera respuesta la encontramos en la ley de seguros N°17.418, lo define como un contrato. Por el cual el tomador, persona que contrata el seguro, firma un una póliza, es decir un instrumento jurídico con un acuerdo de voluntades, mediante el cual una empresa denominada aseguradora, se obliga a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida, si ocurre el evento previamente previsto, a cambio el tomador se obliga paga un precio determinado por dicha prestación, lo que se denominada prima.

Ahora, lo más importante, para que sirve?. Es una forma protección y reparación económica sobre del patrimonio ante un posible acontecimiento infortunio; como así de reparar el daño a un tercero derivado de ese hecho acontecido. La industria aseguradora nos permite cierto grado de previsibilidad ante determinados eventos fortuitos que puedan hacer peligrar todo aquello que tanto nos costó conseguir. En fin, se paga un canon a cambio de que alguien repare económicamente un daño producto de un hecho hipotéticamente incierto.

Los contratos de seguros no son una invención de ayer, hace 4.000 años el Código de Hammurabi regulaba sobre la temática. Regula conductas y establece responsabilidades ante determinados supuestos facticos motivado por el potencial riesgo creado, derivado del aquel objeto de interés que se pretende proteger ante un hecho futuro e incierto. Interés que pretendemos asegurable. Como por ejemplo el seguro automotor o el seguro de cosecha que puede contratar un chacarero por granizo o heladas, de hogar, industrial, o las ART que función cumple en materia laboral.

La ley estandariza conductas aceptables que se van actualizan acorde al tiempo. Busca regular una relación. Ahora Sophia y la I.A introducen un riesgo en la sociedad, podemos verla como herramienta, o una cosa, o es una persona, o solo una actividad riesgosa. Aún no determinado, pero existiran diferencias sustanciales en su regulacion, ya que de una manera podrá ser asegurable pero de otra forma no, o sus condiciones variaran. Si acontece un daño, ese incierto que tememos, quien responde? Y tendrá una empresa aseguradora atrás a quien podríamos recurrir como damnificados? Vuelve a aparecer ese “que se yo”, “que tendrá la IA que vino para quedarse”.

Creo que, sin darnos cuenta, nuestro instinto de animal humano en pos del progreso se encuentra en aras de lograr un ecosistema armónico de convivencia con la IA. Puede optimizar la eficiencia productiva de cada uno. Pensemos por un instante si mañana nos despertamos y de golpe las computadoras no funcionan, no hubiera internet, ni señal de celular .. herramientas de uso cotidiano que nos facilitan y simplifican la vida no?

En fin, hoy podemos asegurar un trozo de plástico como es un celular, ahora podemos asegurar su contenido, o en caso de que produzca un daño alguna empresa aseguradora respondera? Entre miles de otras preguntas que podemos generar… “Salgamos a volar, querida mia; subite a mi ilusion super-sport, y vamos a correr por las cornisas con una golondrina en el motor!…”

Abogado. Miembro integrante del Instituto de Derecho e inteligencia artificial del CAYPNqn, dirigido por la Dra. Vanesa Ruiz.


Exit mobile version