Pasó un año y el crimen de Micaela Bravo sigue impune
Una muestra de ADN que se tomó de sus restos es clave en la investigación judicial, que ahora está en manos de la fiscal Betiana Cendón.
Pasó un año y el crimen de Micaela Bravo sigue impune
“A un año de su secuestro, exigimos justicia”, dice uno de los carteles, con una fotografía del rostro de Micaela Bravo, que quedó colgado en el cerco perimetral de una parcela, próxima a la avenida Juan Marcos Herman de esta ciudad. A pocos metros de ese lugar hallaron los restos de la joven, cuyo crimen aún está impune. Ayer, familiares y amigos de la víctima se reunieron para reclamar el esclarecimiento del homicidio de Micaela, que conmocionó a esta ciudad.
Pasó un año y la investigación aún no tiene imputados por el crimen de la joven. No se sabe cuándo la mataron y tampoco se pudo establecer si estuvo secuestrada. Mucho menos se pudo determinar porqué la asesinaron.
“Vivimos este año con mucha angustia de no saber qué pasó, sentimos mucho dolor y miedo también por las amenazas que recibieron mis tres nietos y su padre, que hicieron que abandonen Bariloche”, afirmó ayer Teresa Bravo, madre de Micaela. También concurrió al lugar Patricio Vargas, que era el esposo de Micaela. Vargas regresó semanas atrás a Bariloche después de haber sido trasladado con sus tres hijos por la justicia a otra ciudad como medida de protección.
La joven de 28 años desapareció el 23 de marzo del año pasado. Salió de la casa de su madre, ubicada en el barrio 2 de Abril, porque fue a dejar a una sobrina al Jardín Mundo Nuevo, distante a unas tres cuadras del domicilio.
La joven entró al jardín y se retiró acompañada de una mujer. Nunca más regresó a la vivienda de su madre. Durante dos semanas se buscó a Micaela. El 6 de abril de 2016, hallaron su cadáver en un descampado, en cercanías de la avenida Juan Marcos Herman.
El entonces agente fiscal Eduardo Fernández estuvo a cargo de la investigación, pero no hubo avances concretos. Fernández fue promovido por el Consejo de la Magistratura al cargo de Fiscal de Cámara y la causa pasó al despacho de la fiscal Betiana Cendón, que reactivó la investigación.
Fuentes judiciales informaron que un rastro de ADN que hallaron en los restos de Micaela puede ser la pieza clave para despejar el camino de la investigación. Ese ADN se cotejó con perfiles genéticos de posibles sospechosos, pero hasta el momento no hubo resultado positivo. Aunque están a la expectativa del resultado de peritaciones pendientes.
Las fuentes señalaron que hay varias medidas de prueba en marcha, que fueron autorizadas por el juez de la causa, pero se excusaron de dar detalles para no entorpecer la investigación. Sólo aseguraron que la investigación no está paralizada.