“Pedir por la paz”
Cuando se acercan las fiestas de fin de año muchos son los deseos que cada ser humano tiene en mente y muchas son las esperanzas que se ciernen en cada uno de nosotros con respecto al año venidero. Desde que era un niño vengo escuchando que hay que pedir por la paz, lo que parece un gran anhelo, un deseo que debería estar en cada uno de los corazones de todos nosotros. Luego de pasadas algunas décadas de mi vida me he puesto a pensar que, si tenemos que pedir por la paz es porque la misma está en riesgo, de otra manera no debería preocuparnos. Puntualmente, hace 50 años que escucho lo mismo y mi conclusión es que no hemos sabido construir una paz duradera y confiable. Creo entonces que no sólo se trata de pedir sino de hacer, porque los anhelos y las palabras suenan cada vez más huecas cuando se habla de paz. Todas las tarjetas de Navidad y Año Nuevo hablan de paz, nosotros hablamos de la paz, pero si de veras queremos que haya paz tenemos que hacer algo más que desear que la misma se produzca cada fin de año como por arte de magia, ya que pasado el primero de año volvemos a nuestras trincheras a pelear por nuestros propios intereses y eso es lo que en realidad hace muy contradictoria la idea de pedir por la paz, y luego no ser un poco más solidarios. La paz se consigue cuando el de al lado también está en paz, y no cuando yo solo estoy tranquilo o en paz. La ciencia dice que tanto el calor como el frío no existen, sino que uno u otro se generan ante la ausencia de alguno de ellos, o sea que frío es tener ausencia de calor y calor es tener ausencia de frío. Si extrapolamos este concepto entonces la paz sería la ausencia de la violencia, o la violencia sería la ausencia de la paz. Si queremos que haya paz entonces hay que desterrar a la violencia y entender que violencia no es sólo esgrimir un arma o un elemento en contra de otra persona, o insultar y agredir verbalmente, violencia también es el hambre, la injusticia, la xenofobia, que todos los niños no tengan las mismas oportunidades de vida, la trata de personas y el tráfico de niños y órganos, es saber que el de al lado la está pasando mal y sin embargo festejamos ruidosamente sin tenderle la mano, es ocupar un cargo público y trabajar para intereses partidarios o personales aunque ello implique que se deba traicionar lo que se dice en campaña, es tener el poder económico y someter a todo el que se nos cruce en el camino; todo esto y mucho más genera violencia, y si la violencia es la antítesis de la paz pensemos seriamente cuando le deseamos al otro que tenga un fin de año en paz, qué hacemos nosotros mismos para que ello deje de ser una frase y pase a ser un sueño cumplido. Jorge L Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
Jorge L Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche