Pena en suspenso para policía que tomó rehenes
Podrá seguir trabajando, pero sin portar armas.
Leonardo Petricio
NEUQUÉN (AN).- Carlos Sebastián Riquelme, el cabo que en octubre del año pasado irrumpió en las oficinas de Licencias de Conducir de esta ciudad, disparó cuatro veces al techo y tomó nueve rehenes, fue condenado ayer a la pena de tres años de prisión en suspenso y podrá seguir siendo policía. La resolución fue adoptada a través de un acuerdo pleno entre la fiscal Valeria Panozzo y el defensor de Riquelme, Gustavo Lucero, el cual fue homologado por el juez Mauricio Zabala. Dos elementos fueron centrales para que el cabo reciba una pena en suspenso: el joven reconoció lo que hizo, pidió disculpas y se sometió a un tratamiento psicológico y psiquiátrico, mientras que la joven embarazada que era su pareja, y por lo cual le habría recaído una calificación más grave, solicitó que Riquelme no sea acusado. La toma de rehenes que mantuvo por cinco horas en vilo a la ciudad estuvo desde un comienzo teñida de grises dado que el policía le aclaró a los rehenes que no los lastimaría, les mostró que el arma no tenía balas y al contarle las penurias de su vida amorosa se ganó el apoyo de varios, al punto que los últimos cuatro rehenes no habrían querido salir del edificio de Santa Teresa 2009 cuando él se lo permitió, sino que recién lo hicieron cuando llegó un mediador. Con ese escenario, Riquelme fue condenado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por el empleo de un arma de fuego. Se acordó además una serie de condiciones como presentaciones cuatrimestrales ante la justicia y una inhabilitación especial para portar armas por tres años. Esta inhabilitación será la que le permitirá a Riquelme continuar en la fuerza policial, pero realizando por ese plazo tareas en las que no deba llevar un arma. El 27 de octubre del año pasado Riquelme ingresó poco después de las 8.30 por un acceso lateral al edificio de Licencias de Conducir. Una vez dentro disparó tres veces al techo y exigió que se fueran todos menos los empleados. Luego hizo un cuarto disparo para que los nueve que quedaron bloquearan las puertas. El uniformado buscaba que su expareja, una empleada del sector, lo escuchara. Ella estaba embarazada de tres meses, pero había puesto fin a la relación. Según se supo, ese niño ya nació y es el tercer hijo de Riquelme. Los otros dos viven con su expareja quien tampoco le permitiría verlos.
NEUQUÉN