Chubut tuvo una semana de reuniones paritarias que dejó más dudas que certezas
Varios gremios en una misma actividad dificultan las negociaciones del gobierno. Los docentes van al paro y en salud, lo están pensando. Las cifras que resultan “risueñas”.
Fue la “semana de las paritarias” en Chubut. Y en realidad dejaron un sabor agridulce, tanto para el gobierno como para los gremios. La proliferación de entidades sindicales dentro de una misma actividad dificulta las negociaciones. Unos gremios aceptan y otros no. Algunos convocan a asambleas y deben dar marcha atrás en lo que firmaron porque las bases rechazan el acuerdo.
Esto ocurrió en la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECH) que trasladó la responsabilidad de una respuesta al gobierno a sus afiliados. Hubo asambleas en las escuelas y el 87 por ciento rechazó el acuerdo. La consecuencia fue la convocatoria a un paro para este lunes que podría extenderse al martes, en apoyo al reclamo universitario nacional. Lo curioso (por darle alguna otra calificación) es que los otros tres gremios que conviven en el sector, aceptaron la propuesta y valoraron que “el gobierno haya dado un aumento por encima de la inflación”.
Lo mismo ocurre en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Reúne a la mayor parte de sus afiliados en la administración pública central. Las paritarias generaron propuestas que además de un aumento salarial conforme a la inflación incluyó un bono y algunos adicionales. Pero una parte de afiliados a ATE son los “no docentes” es decir porteros y auxiliares en las escuelas. No hubo conformidad y hay amenaza de paro. Si los porteros y auxiliares no trabajan difícilmente puedan abrir las escuelas.
Por eso, el resultado de esta semana de reuniones no dejó del todo claro las cosas. Gremios por aquí y gremios por allá. A lo que hay que sumarle, tal como informó diario RÍO NEGRO el resurgimiento de los “autoconvocados”, aquellos que no respetan ninguna decisión gremial y que en los últimos días han ganado la calle. Movilizaciones y escraches en la casa de funcionarios han sido la modalidad de sus protestas que cada vez crecen en más en número de adherentes.
En el medio de estas negociaciones, el ministro de Educación José Luis Punta tuvo que ir a dar explicaciones a la Legislatura provincial convocado por la oposición. No quedaron conformes con sus explicaciones y deberá ir otra vez durante esta semana.
Estas situaciones de descontento se repiten en los sectores de la salud donde también conviven varios gremios. El flamante secretario del área Sergio Wisky parecía tener todo “atado” antes de las reuniones paritarias, pero no fue tan así. La salida tanto de gremialistas como de funcionarios de las reuniones fueron acompañadas con el repiquetear de los bombos y gritos para nada cordiales. Tampoco en salud está todo cerrado.
Las cifras que ofreció el gobierno en base a los sueldos básicos resultan para muchos ridículas en estos tiempos en que la economía del metro cuadrado pasa más por la incertidumbre que por las certezas. Cifras que van desde 18 mil pesos a 30 mil de aumento para muchos resulta hasta risueña.
El gobierno dice que da lo que puede dar y que, en parte, tiene las manos atadas en cuanto a las políticas salariales que impone el gobierno nacional. Los gremios (o mejor dicho sus afiliados) no les creen tanto y por eso la semana dejó más dudas que certezas.
Habrá que seguir de cerca estos acontecimientos porque la incertidumbre en cuanto al comportamiento de los empleados del Estado resulta una preocupación para el gobierno. Lo mismo que la crisis de credibilidad por la que atraviesa la dirigencia sindical.
En el plano político, cualquier pregunta respecto a posicionamientos y respecto a candidaturas futuras recibe la misma respuesta: “Después del mundial, hablamos”.
El mundial está cerca. Pero lo que no parece estar cerca es la paciencia de la gente.
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