Cómo fue el saludo de Lula a Javier Milei cuando ganó el balotaje en 2023: Casa Rosada negó que haya existido
"Cuando Javier Milei fue electo Presidente no hubo ningún gesto del Presidente Lula para saludarlo personalmente ni nada", aseguró el vocero presidencial Adrián Ravier en conferencia de prensa para ratificar que no habrá comunicado oficial para saludar al líder del PT. Los registros documentales desmienten esta versión y exponen la crisis bilateral tras los comicios brasileños.
El Gobierno nacional justificó su negativa a reconocer el resultado electoral de Brasil con un insólito justificativo. Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, el vocero presidencial, Adrián Ravier, fue consultado sobre los motivos del retraso oficial para admitir el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva y sobre la posibilidad de otorgar asilo político a Flávio Bolsonaro, ante los rumores de su llegada a la Argentina.
Ravier respondió que el Ejecutivo tomó nota del resultado electoral y aclaró que no existe ningún pedido formal de asilo por parte del candidato derrotado, un tema sobre el cual la Dirección Nacional de Migraciones ya había emitido un comunicado previo. A continuación, el portavoz apuntó contra el mandatario brasileño para fundamentar la postura actual. «En 2023, cuando Javier Milei fue electo Presidente no hubo ningún gesto del Presidente Lula para saludarlo personalmente ni nada», aseguró el funcionario.
Sin embargo, los registros de la red social X desmienten la aseveración oficial. El 19 de noviembre de 2023, a las 20:40 horas, Lula da Silva publicó un mensaje directo sobre el balotaje argentino. «La democracia es la voz del pueblo, y debe ser siempre respetada», escribió el líder del PT, y felicitó a las instituciones argentinas por la conducción del proceso. «Deseo buena suerte y éxito al nuevo gobierno. La Argentina es un gran país y merece todo nuestro respeto», completó el presidente brasileño en aquella oportunidad.
A democracia é a voz do povo, e ela deve ser sempre respeitada. Meus parabéns às instituições argentinas pela condução do processo eleitoral e ao povo argentino que participou da jornada eleitoral de forma ordeira e pacífica. Desejo boa sorte e êxito ao novo governo. A Argentina é um grande país e merece todo o nosso respeito. O Brasil sempre estará à disposição para trabalhar junto com nossos irmãos argentinos.
— Lula (@LulaOficial) November 19, 2023
El silencio libertario frente al consenso regional
A diferencia de la actitud adoptada por el brasileño en 2023, Javier Milei se convirtió en el único líder sudamericano que no reconoció la victoria del Partido de los Trabajadores en 2026. La jornada poselectoral transcurrió con un hermetismo absoluto durante la reunión de Gabinete celebrada en la Casa Rosada. En ese encuentro, el jefe de Estado omitió referirse a los comicios del país vecino y centró su análisis geopolítico en los conflictos en Irán y Ucrania, el incremento del petróleo y las presiones alcistas sobre las tasas de interés.
En tono electoral, remató que los argentinos podrán elegir «entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante».
Esta postura aisló al mandatario de sus propios aliados ideológicos. Los dirigentes conservadores José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Rodrigo Paz y Abelardo de la Espriella enviaron sus felicitaciones de inmediato a Lula.
El reconocimiento se extendió en todo el arco progresista, con mensajes de Claudia Sheinbaum, Yamandú Orsi, Gabriel Boric y Cristina Kirchner, quien definió la contienda como un «auténtico 17 de Octubre electoral».
Asimismo, el PRO, el partido liderado por el expresidente Mauricio Macri, se diferenció de su aliado, y planteó la necesidad de sostener una agenda común Brasil, más allá de las diferencias políticas.
La postura de Trump y el giro del Partido Liberal
El expresidente estadounidense Donald Trump interrumpió su silencio antes de un mitin de campaña y calificó al proceso electoral como «terrible». El líder republicano afirmó que las elecciones estuvieron «amañadas» y fueron «muy corruptas», pero aclaró su posición personal ante la prensa. «Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada«, sostuvo, y remató: «Me gusta Lula, nos llevamos bien, pero creo que las elecciones dieron una imagen muy mala».
En Brasil, el Partido Liberal protagonizó un giro inesperado y se distanció de las denuncias de fraude promovidas por su candidato, Flávio Bolsonaro. Valdemar Costa Neto, presidente nacional del espacio, firmó un documento donde la agrupación convalidó el triunfo del oficialismo y reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral (TSE). Si bien la fuerza criticó la «ampliación expresiva de los gastos públicos» en la antesala de la votación, el partido celebró una «representación histórica» compuesta por 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernadores.
La matemática electoral y la defensa del TSE
La ofensiva inicial de Flávio Bolsonaro apuntó contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, por extender el horario de votación durante dos horas. El candidato tachó la decisión de inaceptable y anticipó un reclamo legal para anular las elecciones, pese a que su propia campaña solicitó medidas idénticas en estados como Minas Gerais y São Paulo. Como respuesta, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, garantizó la transparencia del proceso ante la cadena Globo, y explicó que la prórroga obligó a bloquear la recepción de informes para resguardar la seguridad del escrutinio.
La reelección de Lula se sostuvo en un giro estadístico histórico. El análisis de Globo reveló que el mandatario cosechó 10,2 millones de votos adicionales en el balotaje, frente a los magros 3,68 millones reunidos por el opositor, y amplió la diferencia final a 4,38 millones de sufragios. Este fenómeno resultó posible por la absorción del electorado ajeno a la polarización y por una caída contundente del ausentismo, con una baja en el índice desde el 21,08% al 19,21%. Además, los votos nulos y en blanco se redujeron en 1,83 millones, y aportaron casi 4,7 millones de sufragios válidos a la contienda.
Antecedentes de una relación bilateral compleja
La tensión actual encuentra correlato en los roces diplomáticos registrados durante el inicio de la gestión libertaria. Un artículo publicado por Clarín recordó que Lula se refirió a Milei de forma cautelosa por primera vez en febrero de 2024, durante una entrevista en Rádio Itatiaia. «Milei hizo los discursos que quería, ganó las elecciones, ahora tiene que gobernar y veremos la diferencia entre teoría y práctica», expresó el brasileño en aquel momento.
A pesar de los discursos cruzados, los canales institucionales funcionaron mediante el trabajo de la canciller Diana Mondino y el embajador Julio Bitelli. Sin embargo, la sede diplomática en Brasilia sufrió turbulencias tras el desplante de Daniel Scioli, quien solicitó el plácet oficial al gobierno de Lula para mantenerse como embajador, pero finalmente descartó la designación para asumir como secretario de Turismo en el gabinete de Milei, un hecho que Clarín catalogó como un destrato hacia el jefe de Estado brasileño
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