El Gobierno apuesta a una fuerte baja de la nafta para acercar la inflación a cero en septiembre
El Gobierno espera que la inflación de junio se ubique por debajo del 2%, luego del 2,1% registrado en mayo y del pico del 3,4% de marzo, cuando los combustibles tuvieron un fuerte impacto.
El Gobierno nacional proyecta una importante reducción en el precio de los combustibles antes de la llegada de la primavera y confía en que esa medida contribuya a acelerar la desaceleración de la inflación. En la Casa Rosada estiman que los valores actuales de la nafta se mantendrán durante los próximos 45 a 60 días y que, posteriormente, podrían registrar una baja cercana al 17%.
La expectativa oficial es que esta reducción se convierta en uno de los factores clave para acercar el índice de inflación a niveles mínimos. En el entorno del presidente Javier Milei sostienen que septiembre podría exhibir un IPC cercano a cero, aunque reconocen que el resultado final dependerá también de variables como el tipo de cambio, el precio internacional del petróleo, los impuestos y otros precios regulados.
«Con esta baja, tenemos la expectativa de acercarnos a la inflación cero y de que se cumpla lo que dijo Milei», señalaron fuentes oficiales.
La estrategia detrás de la baja
Según explican en el Gobierno, las petroleras mantendrán los precios actuales durante algunas semanas para recuperar parte de los márgenes resignados cuando decidieron desacoplar parcialmente los valores internos de la cotización internacional del crudo durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Una vez finalizado ese proceso, las empresas tendrían margen para trasladar a los surtidores la caída registrada en el precio internacional del petróleo Brent, que volvió a niveles similares a los de febrero.
La petrolera YPF había implementado un mecanismo de «buffer» que evitó trasladar completamente el incremento internacional del crudo al mercado interno, permitiendo contener parcialmente los aumentos en los combustibles durante los últimos meses.
Cómo quedarían los precios
De acuerdo con datos del portal especializado Surtidores, la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires pasó de un promedio de $1.609 en febrero a $1.999 en marzo, lo que representó un incremento del 24,2%.
La nafta premium, por su parte, aumentó de $1.845 a $2.207 durante el mismo período, con una suba del 19,6%.
Actualmente, los precios rondan los $2.047 para la súper y los $2.244 para la premium. Si se concretara la reducción del 17% proyectada por el Gobierno, los valores descenderían aproximadamente a:
- Nafta súper: $1.699 por litro.
- Nafta premium: $1.863 por litro.
Esto implicaría recuperar gran parte del incremento registrado durante marzo, cuando la escalada del petróleo impactó en los precios internos.
El rol del impuesto a los combustibles
Otro factor central en la estrategia oficial es la administración del impuesto a los combustibles. El Gobierno volvió a postergar gran parte de los aumentos impositivos acumulados desde 2024 y aplicó recientemente un ajuste parcial cercano al 1%.
Sin embargo, en el sector energético advierten que existe un importante remanente tributario pendiente de actualización. Si el Ministerio de Economía decidiera aplicar esos incrementos de forma completa en los próximos meses, podría reducir significativamente el margen para una baja en los surtidores.
La apuesta para septiembre
En la Casa Rosada consideran que el precio de la nafta tiene un impacto económico y político que excede su incidencia directa en el índice de inflación, debido a su efecto sobre los costos logísticos, el transporte y las expectativas de los consumidores.
El Gobierno espera que la inflación de junio se ubique por debajo del 2%, luego del 2,1% registrado en mayo y del pico del 3,4% de marzo, cuando los combustibles tuvieron un fuerte impacto.
La estrategia oficial, además, fue ratificada en el informe de avance del Presupuesto 2027, donde el Ejecutivo proyectó una «desaceleración significativa de la inflación», acompañada por superávit fiscal, reducción de impuestos y recuperación del poder adquisitivo.
No obstante, el plan está sujeto a varias condiciones: una nueva suba del petróleo, un salto cambiario o una actualización plena de los impuestos a los combustibles podrían limitar el efecto esperado sobre los precios y, en consecuencia, sobre la inflación.
Con información de TN.
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