«La decisión está tomada»: Lula autorizó el regreso del embajador a Buenos Aires pero sin fecha definida

Brasilia confirmó que el embajador Julio Bitelli volverá a Buenos Aires tras ser llamado a consultas por los dichos de Javier Milei. Los gestos del canciller Pablo Quirno aceleraron el deshielo para resguardar la agenda comercial.

Por Redacción

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, le dio luz verde al retorno del embajador Julio Bitelli a la Argentina, tras el pico de tensión internacional generado por los ataques verbales de Javier Milei en San Pablo. Si bien la decisión política ya está sellada en el Palacio Itamaraty, el Palacio del Planalto mantiene en reserva el timing exacto del regreso y catalogó el movimiento como una jugada a «corto plazo».

El principio de la deselacada se alcanzó tras una reunión clave en Brasilia entre Lula, su canciller Mauro Vieira y el propio Bitelli, quien había sido llamado a consultas de urgencia el pasado domingo.


Las declaraciones de la Cancillería que destrabaron el conflicto


El punto de quiebre para aflojar la tirantez política no provino de un pedido formal de disculpas, sino de una contundente definición del canciller argentino, Pablo Quirno, quien buscó separar la pirotecnia electoral del vínculo de Estado entre ambos países: “No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan. Tenemos la más alta estima por el embajador Bitelli y esperamos que retorne al país lo antes posible para seguir desarrollando la extensa agenda bilateral”.

En Itamaraty leyeron la intervención de la Cancillería argentina como una señal de madurez institucional que protegió la fluidez comercial. La postura fue reforzada por el vocero presidencial Adrián Ravier, quien garantizó que el contrapunto no afectará el intercambio entre los dos principales socios del Mercosur.


Muestra de fuerza, chicanas y el factor electoral de octubre


El conflicto estalló luego de que Milei participara del acto del Partido Liberal en San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro —quien competirá contra Lula en las urnas el próximo 4 de octubre— y calificara al mandatario brasileño de «ladrón» y «presidiario».

La reacción de Brasilia combinó la vía diplomática con fuertes contragolpes políticos:

  • Sanciones y reclamos: El canciller Vieira calificó las expresiones de Milei como una «provocación sin precedentes» y citó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones.
  • Cruce de ministros: El ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, tildó de «payaso» al Presidente argentino, mientras el vicepresidente Geraldo Alckmin calificó las declaraciones de «lamentables».
  • La ironía de Lula: El jefe de Estado brasileño eligió desestimar las agresiones públicas con una chicana directa ante la prensa: “¿Quién es ese tipo?”.


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