En Río Negro, renunció el viceministro y Salud revisa su política de topes

Sergio Wisky deja su cargo en la cartera sanitaria. El equipo de Thalasselis evalúa las horas extras cargadas en exceso por unos 700 empleados.

Por Adrian Pecollo

Sergio Wisky llegó en agosto pasado al equipo de Salud del ministro Thalasselis. Foto: Archivo

El viceministro de Salud, Sergio Wisky, adelantó su renuncia y esta salida renueva el complejo momento del sistema sanitario de Río Negro.

Simultáneamente, el equipo del ministro Demetrio Thalasselis se concentró en la semana en la revisión de los casos que superaron los topes de horas extras, que se anunció no se abonarían y que originó reclamos hospitalarios.

En agosto pasado, Wisky llegó al gabinete de Salud y enseguida fue promovido a tareas de coordinación, con el objetivo de un ordenamiento. Su dimisión aún no se habría formalizado, pero el propio funcionario la adelantó internamente.

¿Las razones? Reuniría una combinación de factores, empezando por las dificultades existentes en Salud y, además, incluiría un eventual regreso al gobierno de Chubut. Hasta el 2025, el médico participó de la administración del gobernador Ignacio Torres, inicialmente como secretario de Salud y, después, en la titularidad de la obra social provincial.

En Río Negro, su rol de viceministro se transparentó en enero cuando se lo nombró como secretario de Salud, con la salida de Leonardo Gil y, además, se concretaron otros recambios, siempre con el propósito de obtener mejores resultados de gestión.

La salida de Juan Pablo Palma de la dirección del hospital de Cipolletti determinó una vacante que aún no se pudo resolver y, en contrapartida, las dificultades se acumulaban. Se optó por que Wisky se hiciera cargo provisoriamente de la labor, pero esa doble función se extendió por más de dos meses. Esta dilación, conjuntamente con los sucesivos e irresueltos inconvenientes sanitarios, aportaron motivos para su salida.


El repaso de los topes


El panorama general empeoró con la comunicación de Salud de que, desde febrero, no se abonarían horas extras por encima de los topes fijados. El ministerio detectó cientos de casos con cargas superiores a los límites establecidos.

Recientemente, los reclamos y el malestar derivaron en la dimisión del director del hospital de Bariloche, Víctor Parodi. En la última semana, gran parte del equipo de Salud se instaló en Cipolletti para dar respuestas y buscar aquietar el malestar en el personal.

Las reuniones permitieron un posicionamiento más elástico por parte de funcionarios en relación a los excedentes de horas extras de los agentes de la ley 1844. La decisión de “no pago” rotó en pedidos de fundamentaciones para sus justificaciones, respondiendo a los argumentos de los directores de que esos números son producto de coberturas excepcionales de áreas o de servicios con personal faltante.

En Salud admiten esa situación operativa, pero objetan el número de empleados con cargas muy por encima de los topes. Afirman que en el listado figuran casi 700 cuando deberían ser mucho menos que la mitad y, por eso, la actual revisión de parte de los funcionarios para incorporar a la próxima liquidación de haberes a los justificados.

Mientras tanto, meses después de su anuncio, se espera todavía la formal conformación de adicionales por funciones que, actualmente, se compensan con carga de horas extras.


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