Versiones cruzadas entre Nación y Tierra del Fuego por la presencia de un buque británico en el puerto de Ushuaia
El vocero presidencial, Adrian Ravier, sostuvo que fue habilitado por la provincia y que la operación no violó ninguna ley, ya que la embarcación no provenía de las Islas Malvinas. Mientras tanto, el gobierno fueguino atribuyó la situación a la intervención del gobierno de Javier Milei en la zona: "Se adoptan decisiones incompatibles con la sensibilidad soberana".
Fotos: Noticias Argentinas.
El arribo del buque petrolero de bandera británica VS Promise al puerto comercial de Ushuaia desató un fuerte conflicto político entre el Gobierno nacional y la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La presencia de la embarcación, que cuenta con una capacidad para transportar más de 500.000 barriles de crudo, encendió las alarmas en la gestión del gobernador Gustavo Melella, desde donde denunciaron que este tipo de actividad va contra las leyes provinciales en marco del reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.
La controversia escaló rápidamente debido a que la terminal portuaria fueguina se encuentra intervenida por el Ejecutivo nacional desde mediados de enero de este año a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN).
Para la administración provincial, la autorización del amarre de una nave registrada bajo bandera británica resulta una medida «inadmisible» y unilateral que compromete los recursos y los intereses estratégicos argentinos en el Atlántico Sur, por lo que exigieron explicaciones públicas y la inmediata restitución de la administración del puerto.
Frente a las duras acusaciones provenientes del sur, la Casa Rosada salió a responder de manera oficial y descartó cualquier tipo de cesión soberana. A través del vocero presidencial, Adrián Ravier, el Gobierno nacional argumentó que la embarcación no violó la legislación vigente debido a que el barco operaba estrictamente en la cuenca del puerto de Río Cullen, al norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego, y no estaba vinculado a operaciones en las Islas Malvinas.
Asimismo, responsabilizó paradójicamente a las propias autoridades provinciales por haberle permitido operar en la monoboya en primera instancia.
Qué dijo el gobierno de Javier Milei sobre el buque británico en Ushuaia
En su habitual conferencia de prensa de este martes en la Casa Rosada, el vocero presidencial abordó el tema calificándolo como «sensible» y leyó un descargo oficial para negar enfáticamente cualquier riesgo.
«El VS Promise es un buque petrolero que cargó petróleo crudo en la cuenca del puerto de Cullen, en el norte de Tierra del Fuego, y que luego pasó por el puerto de Ushuaia para provisionarse», detalló el funcionario.
Según la argumentación oficial, el barco «no solo venía de trabajar en Argentina, sino que venía de la propia provincia de Tierra del Fuego». En esa línea, Ravier trasladó la responsabilidad inicial a la gestión de Melella: «La monoboya es jurisdicción provincial, por lo que fue el propio Gobierno fueguino quien avaló el ingreso del buque en primer lugar».
En este sentido, el portavoz fue categórico al afirmar que «el accionar del buque no viola ninguna ley». Según explicó, la normativa provincial -conocida como Ley Gaucho Rivero (N°852)– no prohíbe indiscriminadamente el ingreso a puertos fueguinos de todo buque vinculado al Reino Unido.
«Su artículo 2 alcanza a aquellos relacionados con la exploración o explotación de recursos naturales en la cuenca de Malvinas. Por este motivo, las autoridades fueguinas permitieron el ingreso del buque y las autoridades nacionales permitieron el aprovisionamiento en puerto», sentenció Ravier agregando que la operatoria genera actividad económica que beneficia a la jurisdicción austral.
El fuerte repudio fueguino y el reclamo contra la intervención
Desde el gobierno provincial, la lectura es diametralmente opuesta. El Ejecutivo emitió un duro comunicado en el que «repudia y rechaza enérgicamente» la operación y remarcaron que es «inadmisible que, mientras el Reino Unido mantiene la ocupación ilegítima de una parte integrante del territorio de Tierra del Fuego, una embarcación de bandera británica opere en el puerto de la capital de la provincia».
La provincia reclamó al presidente Javier Milei que informe de manera pública e inmediata «bajo qué criterios políticos, estratégicos y administrativos» se autorizó esta maniobra, señalando directamente a la ANPyN. Además, exigieron el cese de la intervención dictada en enero —medida justificada por Nación tras detectar supuestas irregularidades, desvíos financieros y deterioro de infraestructura— y advirtieron que mantendrán las acciones judiciales ya promovidas contra una decisión que consideran «ilegítima y lesiva de la autonomía provincial».
Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de la provincia, calificó la situación como «inédita y sumamente grave».
Asimismo, cuestionaron duramente la política exterior de la Casa Rosada. «Sabíamos desde un principio que elegir a un presidente cuya ídola era Margaret Thatcher esto no iba a terminar bien. Pero uno jamás imaginaba una entrega de estas características», disparó Dachary en diálogo con El Destape.
El funcionario provincial enumeró otros episodios recientes, como la visita de la generala estadounidense Laura Richardson y la presencia de un buque de guerra inglés en aguas jurisdiccionales durante la final de la Copa América.
«No tenemos eufemismos: somos una provincia invadida», subrayó Dachary, y sumó a la lista la explotación de recursos pesqueros y la futura explotación petrolera en las islas.
Por último, sobre la intervención portuaria, recordó que el puerto fue premiado internacionalmente hace apenas un año y medio, e insinuó que a partir del ingreso de este petrolero «uno empieza a entender la lógica de esta intervención que nadie entendía».
Las características del gigante petrolero que pasó por Ushuaia
El buque en el centro de la crisis es el VS PROMISE, un gigante construido en 2007 en el astillero New Century Shipbuilding de China. Está clasificado como un tanquero de crudo tipo Panamax/LR1, posee 228,60 metros de eslora y 32,57 metros de manga, con un peso muerto que ronda entre las 69.994 y 73.669 toneladas métricas. Su enorme capacidad le permite transportar entre 75.000 y 82.000 metros cúbicos de líquidos, un equivalente de 470.000 a 515.000 barriles de petróleo.
El navío (IMO 9351438) figura registrado a nombre de Valloeby Promise Ltd., una sociedad radicada en la Isla de Man —territorio bajo soberanía británica— y es operado técnicamente por la firma alemana Hellespont Ship Management. Según los datos de la plataforma de seguimiento marítimo Marine Traffic, el buque, contratado bajo modalidad de fletamento, había estado operando el 13 de agosto en la zona de la monoboya de Río Cullen, en la costa atlántica norte fueguina.
Este lunes 24 de agosto, a primera hora, el VS PROMISE hizo su cuestionado ingreso al puerto de Ushuaia, donde permaneció amarrado por unas 14 horas. Poco después de la medianoche del martes, soltó amarras y emprendió su salida navegando a 12,1 nudos por el Canal Beagle hacia el este, rumbo al Paso Picton, para dirigirse nuevamente hacia la terminal petrolera de Río Cullen, presumiblemente para completar una operación de carga de crudo inconclusa.
Trasfondo corporativo, controles cruzados y la conexión Malvinas
La costa atlántica norte de Tierra del Fuego, específicamente Río Cullen, es un punto neurálgico para la Cuenca Marina Austral. Allí opera un poderoso consorcio encabezado por la francesa TotalEnergies e integrado por Pan American Energy (PAE) y Wintershall Dea, encargado de la extracción en yacimientos offshore como Hidra, Aries, Carina y Vega Pléyade.
La logística de carga mediante la monoboya en el mar no depende de una sola autoridad, sino de múltiples organismos del Estado. Bajo la «Ley Corta» (Ley Nacional 26.197), interviene la Secretaría de Hidrocarburos fueguina. A su vez, participan la Prefectura Naval, la Dirección Provincial de Puertos, y organismos nacionales como la Secretaría de Energía y la Aduana, indispensable para emitir el Certificado de Origen que liquida las regalías correspondientes.
El mapa corporativo de la zona sumó recientemente un ingrediente extra de alta sensibilidad. A nivel internacional, los activos de exploración y producción de la firma alemana Wintershall Dea fueron absorbidos por la británica Harbour Energy. Esta última compañía no es ajena al conflicto del Atlántico Sur: llegó a controlar el 65% de las acciones del proyecto Sea Lion en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, antes de transferirlas a la israelí Navitas Petroleum.
De hecho, la actividad de Harbour Energy en el archipiélago fue declarada oportunamente «ilegal y clandestina» por la Secretaría de Energía de la Nación, aplicando la Ley Solanas (26.659). Si bien este antecedente comercial no vincula de forma directa y probada al VS PROMISE con actividades en las islas, le aporta una densa capa geopolítica a la presencia de un buque británico operando recursos hidrocarburíferos en la costa de Tierra del Fuego.
El arribo del buque petrolero de bandera británica VS Promise al puerto comercial de Ushuaia desató un fuerte conflicto político entre el Gobierno nacional y la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La presencia de la embarcación, que cuenta con una capacidad para transportar más de 500.000 barriles de crudo, encendió las alarmas en la gestión del gobernador Gustavo Melella, desde donde denunciaron que este tipo de actividad va contra las leyes provinciales en marco del reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios