Primeros testigos complican a acusado de homicidio en Roca

Mauro Ibáñez está detenido por el asesinato del joven Leonardo Guajardo.

Por Redacción

Hebe Rajneri

Desde la madrugada del crimen Ibáñez pasó un año preso. Ayer decidió no hablar.

ROCA.- Inmutable estuvo ayer Mauro Ibáñez (26) en la primera jornada del juicio que lo tiene como imputado por el asesinato del adolescente Leonardo Guajardo. El crimen ocurrió en Roca, en la madrugada del 5 de junio de 2011, en una calle del barrio Islas Malvinas, en la zona oeste de la ciudad. Tres balazos acabaron con la vida del muchacho y enseguida Ibáñez abandonó la escena. El arma jamás fue encontrada y el sospechoso, identificado de inmediato por testigos, pasó un año prófugo. El 5 de junio de 2012, cuando dormía en la casa de una novia, lo sorprendió la policía y lo detuvo. Desde entonces está preso y ya enfrentó dos juicios por robos a mano armada cometidos años atrás. En pocos meses también será juzgado por el brutal asesinato de Héctor “Charro” Mansilla, un policía retirado de Santa Cruz que supo ser custodio de Néstor Kirchner y que encontró la muerte una madrugada de abril del 2012 en la costa del río, en Roca. Según la acusación, Ibáñez lo golpeó y lo baleó para robarle la camioneta. Maniatado, el hombre fue arrojado al río y sus restos aparecieron varias semanas después. Ayer Ibáñez, defendido por el abogado Jorge Crespo, se negó a declarar. Luego los jueces de la Cámara Criminal Tercera abrieron la ronda de testimonios. La madre de Guajardo, Gilda Lara, dijo que “todos los comentarios del barrio” señalaron a Ibáñez como el autor del crimen desde la misma madrugada de los hechos y que luego recibió amenazas de la novia del sospechoso. Mariano Guajardo, el padre, dijo que se enteró “por comentario de los pibes que estaban con mi hijo esa noche que el asesino era un tal Mauro”. Según la acusación que sostiene el fiscal de Cámara Andrés José Nelli, aquella noche la novia de Ibáñez discutió con Guajardo. Al parecer le reprochaba al muchacho de 18 años que no había salido de testigo para que se esclarezca el asesinato de un primo de la joven. Los gritos pasaron a los piedrazos y entonces habría aparecido Ibáñez, quien lo habría matado en plena calle. El chico quedó tirado mientras sus amigos pedían auxilio. Como la ambulancia no llegaba decidieron llevarlo en moto al hospital, pero Guajardo no resistió. Ayer declaró un amigo de la víctima y dijo que vio a Ibáñez “de refilón” cuando llegaba a la escena del crimen. El hermano de ese testigo, en cambio, se desdijo de lo que había declarado antes y aseguró no haber visto a Ibáñez, a su novia ni a los amigos de éstos.