Procesaron al motorman del tren Sarmiento

La medida no implica, sin embargo, que quede detenido. Consideraron las lesiones sufridas por 105 personas y se le agregó el delito de sustracción de medios de prueba.

Por Redacción

ARGENTINA

El juez Ariel Lijo, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, dictó el procesamiento sin prisión preventiva de Julio César Benítez. Se trata del motorman de la formación Chapa N° 5 del tren de la Línea Sarmiento, que sufrió un accidente en la Estación Once el pasado 19 de octubre.

Procesado por el delito de descarrilamiento agravado por haber causado lesiones en 105 personas, se le agregó el delito de sustracción de medios de prueba. El magistrado además le impuso al acusado un embargo por 2,5 millones de pesos.

Según se informó a través del Centro de Información Judicial, “en la resolución quedó demostrado que el impacto del tren fue una consecuencia directa de la conducta del motorman y que esta fue la que produjo la colisión y el descarrilamiento de la formación, con la consecuente lesión de al menos 105 personas y daños en la estación”.

Asimismo, “el juez Lijo verificó que Benitez conducía de manera consciente y temeraria y que cuando ingresó al andén N° 2 de la estación Once de Septiembre, lo hizo a una velocidad de 22 kilómetros por hora sin realizar maniobra alguna de frenado. Por otra parte, descartó que el tren haya presentado problemas de frenado o desperfectos técnicos”.

Respecto del video que habría registrado lo que hacía el motorman al momento del impacto, “a partir de diferentes análisis de A.D.N. se determinó que Benitez sustrajo el disco rígido, lo guardó en su mochila a los efectos de que no sea secuestrado por el personal policial interviniente y que previamente lo habría inutilizado para ocultar su comportamiento durante la conducción de la formación”.

Sin embargo, el juez hizo una salvedad en relación con la responsabilidad del maquinista dejando en claro que “resulta inadmisible que -con el actual sistema de supervisación sobre la actividad ferroviaria, y aún en el hipotético caso de que todos los controles funcionen a la perfección-, se posibilite que una formación de tren con cientos de pasajeros quede librada únicamente al arbitrio de una sola persona, sin que se active algún tipo de control (frenado) ajeno a la voluntad del conductor. Es decir, es inaceptable que todo el sistema repose en la fragilidad de la diligencia debida del que conduce y que sea el único que cargue con la responsabilidad de los accidentes”.

Archivo Adjunto