Quince años por el homicidio de Plottier

Rubén Figueroa mató al novio de su expareja. La Cámara hizo hincapié en la cuestión de género. Había antecedentes de violencia familiar. El día del crimen falló la custodia policial.

Por Redacción

Matías Subat

NEUQUÉN (AN).- La Cámara Criminal Segunda condenó ayer a 15 años de prisión a Rubén Figueroa (36) como autor del asesinato de Javier Junco (35), novio de su expareja Mónica Muñoz (24). En la sentencia quedó constancia de que “el acontecimiento que desencadenó la muerte es la violencia permanente por parte del imputado hacia su expareja” y que el ataque a la víctima fatal fue una “ descarga iracunda” ante “el fracaso de la intención de Figueroa de recuperar su objeto de dominio”. El fallo de los jueces Héctor Dedominichi, Fernando Zvilling y Florencia Martini fue unánime. El crimen ocurrió el 23 de agosto de 2012 en una vivienda de San Martín al 1000 de Plottier donde vivía Mónica luego de separarse de Figueroa, con quien había convivido 9 años. Tienen un hijo de esa edad. Esa noche la policía no cumplió con la orden judicial de brindarle custodia a Mónica. La sentencia da por probado que el autor ingresó por la fuerza al domicilio, pese a que existía una orden de restricción, y apuñaló a Junco (quien sufría problemas de movilidad) con un cuchillo. En base a la pericia forense y a los testimonios, descartó la versión de Figueroa, quien argumentó que hubo “un forcejeo” y en la calle, no en el interior del inmueble. El juez Dedominichi dijo que “la relación (de Mónica) con el imputado estuvo marcada por actitudes y comportamientos de extrema violencia de parte de éste, no solo de tipo verbal, sino, principalmente de carácter físico”. Martini y Zvilling lo profundizaron. Dijeron en su voto conjunto que “existe una clarísima cuestión de género entendida como sometimiento por la desigual relación de poder entre victimario y la víctima de las lesiones, Mónica Muñoz. Estas desigualdades en la relación de poder se encuentran perfectamente acreditada con los expedientes de familia y surgieron de las declaraciones de la víctima e incluso las expresiones vertidas por el propio imputado”. Añadieron que “la cuestión de género también se encuentra presente en el homicidio, por cuanto no sólo se cosificó a la mujer sino también a quien resultara la víctima fatal. El acontecimiento que desencadenó la muerte es la violencia permanente por parte del imputado hacia su expareja y la descarga iracunda de éste sobre Junco ante el fracaso de la intención de Figueroa de recuperar su objeto de dominio. Esta circunstancia se pone en evidencia en las manifestaciones del propio imputado en el debate, cuando expresó que ‘trabajaba como perro y ellos andando en pareja, revolcándose (…) por eso pasó lo que pasó’”.


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