El nuevo emprendimiento de Víctor Díaz, el peón rural que fue despedido y se reinventó en Buenos Aires

A seis meses de su despido, Víctor dio un nuevo paso con un emprendimiento. "Ahora soy yo el patrón" comentó en uno de sus videos para sus seguidores.

Por Redacción

Víctor Díaz, peón rural que fue echado de una estancia en Buenos Aires.

Víctor Díaz, el peón rural que se hizo conocido tras ser despedido sin previo aviso de una estancia de San Vicente, en la provincia de Buenos Aires, logró rearmar su vida laboral y hoy apuesta a distintos emprendimientos propios para salir adelante.

Luego de 11 años trabajando como empleado rural, Víctor fue echado sin cobrar indemnización, una situación que generó fuerte repercusión en redes sociales cuando decidió contar su historia. A partir de allí, supo capitalizar el acompañamiento de miles de seguidores que comenzaron a seguirlo en Instagram y TikTok.

Con ese impulso, el joven lanzó la venta de remeras y gorras con su ya característica frase “Sin nervio”, que rápidamente se volvió viral entre sus seguidores.

El nuevo emprendimiento de Víctor Díaz, el peón rural que fue despedido y se reinventó en Buenos Aires


A seis meses de su despido, Víctor dio un nuevo paso y abrió una barbería en la localidad de Ezeiza, un emprendimiento que funciona en un pequeño local y que está a cargo de su pareja. En sus redes sociales, el ex peón rural mostró a sus primeros clientes y aseguró que su objetivo es poder vivir de este nuevo proyecto.

“Once años trabajé al mando de un patrón. Ahora tengo mi propio emprendimiento y soy yo el patrón”, expresó Víctor en uno de sus videos, donde destacó el esfuerzo que implicó volver a empezar desde cero.

Además de la barbería, en el local también se comercializan productos vinculados al mate, remeras y gorras, ampliando la oferta para sostener el emprendimiento.

La historia de Víctor Díaz se transformó en un ejemplo de resiliencia y reinvención, mostrando cómo, a través de las redes sociales y el trabajo propio, logró convertir una situación adversa en una nueva oportunidad.

Quién es Víctor Díaz, el peón rural echado de una estancia en la provincia de Buenos Aires


Víctor Díaz conmovió a todos con su historia en las redes sociales. Él es un peón rural que fue despedido por su patrón y se puso a llorar mientras contaba lo que le había pasado. Su tristeza se debía en gran parte a que ya no volverá a ver a Manchita, su perra de la estancia, su fiel compañera.

El joven paraguayo que tiene más de 900.000 seguidores en Instagram se volvió popular en redes tras hacer contenido en el campo y su video de despedida se viralizó. Ante la gran difusión de sus videos, explicó los motivos de por qué no pudo llevarse a su fiel compañera.

En muchos de sus videos, Víctor Díaz apuntó contra su ex patrón por la falta de pago de la indemnización tras diez años de trabajo en una estancia de San Vicente, provincia de Buenos Aires.

“Hay un por ciento de personas nomás que defiende a los patrones, los patrones de maltratadores”, expresó Víctor, agradecido con el apoyo de la mayoría de sus seguidores. Según contó, durante una década trabajó “de lunes a lunes, sin francos ni feriados”, percibiendo un sueldo bajo y sin aportes.

“Cuando yo estaba enfermo, tenía que pagar todo de mi bolsillo y yo nunca me quejaba porque pensaba que estaba bien”, lamentó. Ahora, tras conocer sus derechos laborales, relató que estaba “en negro, sin vacaciones” y que durante años se hizo cargo en soledad de 600 vacas.

Qué pasó con el juicio laboral que inició Víctor Diaz contra su expatrón


Según contó el propio Víctor en algunos videos, el juicio demorará porque el no tiene el capital requerido para continuar con el proceso. Su expatrón respondió el telegrama y negó todo”, afirmó.

Además, reveló que ahora lo acusan de haber dañado la imagen de la empresa al hacer videos en el campo: “Se defiende diciendo que yo hacía videos en su campo, que dejé mal a la empresa porque mostraba el nombre”. Sin embargo, Víctor se defendió: “Yo nunca dije el nombre de la empresa, nunca mostré tampoco. Siempre mostraba a las Chicas Superpoderosas (las vacas)”, relató en referencia a los apodos cariñosos que le daba a los animales con los que trabajaba.

El ex peón insistió en que jamás identificó el establecimiento: “Solo salía un logo en mi campera que decía el nombre del campo, pero yo nunca dije dónde trabajaba”.


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