"Reinventar el carnaval es un acto de militancia"

En el sur hay murgas, batucadas, comparsas que trabajan duro para que la idea de este festejo empiece a crecer. Ezequiel Boronat es uno de sus representantes y asegura que es un espacio que muchas veces cuesta sostener, pero al que no renunciarán.

Ezequiel Boronat dirige la Murga La Qué Marcela. Foto gentileza Evelyn Astrada.

Ezequiel Boronat dirige la Murga La Qué Marcela. Foto gentileza Evelyn Astrada.

“El carnaval tiene que ver con la desfachatez, con que después de un año de trabajo puedas hacer la locura que más te guste. Cuando era chico, en Plottier, frente de mi casa pasaba el desfile y me encantaba ver a mis vecinos, a los amigos de mi papá, disfrazados de mujer, de momias, bailando. Eso tiene el carnaval, es el dios, o el diablo Momo permitiendo que todo suceda”, dice Ezequiel Boronat para comenzar a entonar las historias de su murga, pintarse la cara con los colores de su trayectoria y ponerle, o sacarle, las máscaras a los carnavales de la región.

Hace 15 años, Ezequiel Boronat comenzó a recorrer un camino carnavalero. En ese entonces, arrancó como cantante de murga uruguaya, en “La divina princesa”, un grupo que formaron con sus amigos, que en la mayoría eran músicos, y dos años después comenzó a dirigir. Desde entonces, se dedica a la dirección, aunque en el medio hizo teatro, danza contemporánea y otras cosas.

La Murga La qué Marcela nació en 2019 y está compuesta por 18 artistas. Foto gentileza Evelyn Astrada

Cuando comenzó con la murga, no había muchas en la región. Entonces, para compartir con otros se relacionaban con las murgas porteñas, se presentaba en los festivales de teatro. Relata que hoy en la Norpatagonia hay varias murgas del sur con las que interactúan, pero mantener vivo el carnaval en el sur no es fácil y se hace con mucho trabajo.

“El carnaval en Neuquén en los ‘80 tenía un espíritu más fuerte, pero después desapareció. En un momento, lo máximo era juntarse con los amigos de la cuadra a tirar bombitas. Disfrazarse, hacer carrozas, en algunos pueblos está arraigado, pero cuesta que la gente se enganche”, dice Ezequiel.

Que aparezcan los feriados turísticos de carnaval, cree que puso a esta expresión un poco en valor, pero a veces con mas perfil turístico y no tan relacionado con la festividad carnavalera. Hay pueblos como en Centenario, o Zapala, que se hacen cosas para esta fechas, pero todavía es un espacio en construcción.

“Nosotres que tenemos un espíritu más carnavalero lo tenemos que ir reinventando cada vez, es un acto de militancia”, asegura y suma que hay un montón de “células terroristas de la diversión” como murgas, batucadas, comparsas que se encarga de trabajar para que la idea de carnaval empiece a crecer.

El maquillaje y el color, son característicos de la murga. Foto gentileza Evelyn Astrada

Hoy Ezequiel es el director de la Murga La qué Marcela que nació en 2019, con el espectáculo que están presentando y se llama “El Restaurante”. “En la murga somos 18 personas. No lo hacemos para vivir económicamente, el hecho es participar en una murga, mejorar, estar cada vez más afinados, tener mejores vestuarios, mejores maquillajes”, destaca.

Artistas en pandemia

Al revisar el presente Ezequiel explica que buscan superar momentos difíciles. La pandemia y el año 2020, trajeron un desafío para ver como mantener la grupalidad. Pero no se quedaron quietos.

No se podían hacer reuniones pero lo sostuvieron de manera virtual, generando contenidos con videos que subían a Youtube, grabando a distancia. No hubo problemas porque nadie vive de la murga, pero tampoco hubo ingresos por lo que ahora deben juntar dinero para invertir en el espectáculo.

El carnaval en el sur, es un espacio en construcción. Foto gentileza Evelyn Astrada

“Lo más complejo fue que había compañeros artistas que la pasaban muy mal, porque dependen absolutamente de sus presentaciones. Fue un año de sostener a los compañeros que necesitaban comer básicamente. Juntábamos comida, hacíamos alguna vaquita para llevar plata. Las ayudas oficiales para los artistas tardaron muchísimo”, dice y agrega que hace un mes comenzaron a cobrar algunos subsidios.

Ahora reman mucho, ponen voluntad, convocan gente para que los vaya a ver, respetando los protocolos, pero siente que hay parte del público que en este contexto no tiene muchas ganas de juntarse con gente o salir.
“Está re difícil, pero no por eso lo vamos a dejar de hacer, porque necesitamos hacerlo”, jura Ezequiel.

Se canta con risa y espinas

La murga uruguaya está integrada por: un director escénico y coral, el coro o cuerda de voces, divididos según su tono de voz, y un aspecto característico son sus letras. Las letras de las murgas desde tiempos inmemorables se alimentan de las acciones de los integrantes de la sociedad. Una visión de los hechos, a través del humor de la gente común, que se suma al editorial callejero.

El humor de la gente común, que se suma al editorial callejero. Foto gentileza Evelyn Astrada

La murga desde la Patagonia, en sus letras lleva el paisaje y pone sobre el tapete temas que afectan a las comunidades de Río Negro y Neuquén.
“Tenemos un par de cuplés, que hablan de la historia del petroca.

Alguien secretamente quiere ser petrolero, y tienen mucha envidia de todo lo que se pueden comprar, aunque sabe que está mal. Lleva una crítica al sistema económico y al extractivismo, pero desde la sátira y el humor”, dice el murguero.

Las mujeres cantan una canción sobre la desigualdad de género y los femicidios. Ezequiel insiste en que no es panfleto, la gente está ahí se divierte y cuando se van queda algo resuena.

Funciones de Carnaval

En el marco del festival que llevan adelante por el Carnaval, mañana se presentarán en Teneas Teatristas Neuquinos Asociados (Leguizamón Onesimo 1701) La Candente, Les Palta Carnaval, Piedra Libre y Canta la Barda. El lunes 15 se presentará Murga La Qué Marcela, a las 21. Reservas por Whatsapp al 2996554762.

Un grupo de personas que forman una cooperativa para poner un restaurante. Foto gentileza Evelyn Astrada.


El espectáculo El Restaurante que están haciendo consiste en un grupo de personas que forman una cooperativa para poner un restaurante y deben aprender como es el proceso para llevarlo adelante. Hay peleas, y si bien es estilo uruguayo, tiene una impronta más teatral, con una historia que se desarrolla durante todo el espectáculo.


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