Expo Rural de Palermo 2026: las cabañas bovinas y ovinas de la Patagonia se suman a competir fuerte en el “mundial de las vacas”
Un importante número de cabañas y establecimientos ganaderos bovinos y ovinos de la Patagonia aportarán genética de primer nivel y su trabajo de años para competir con los mejores del país en la 138° Exposición Rural de Palermo que se celebrará entre el 16 y el 26 de julio próximos. Una vidriera al mundo.
Como cada invierno, cuando las primeras jaulas comienzan a ingresar al predio ferial de Palermo, la ganadería argentina vuelve a convertirse en la vidriera nacional e internacional por excelencia y muestra al mundo su máximo potencial en la materia.
En la escena palermitana confluyen décadas de selección genética, innovación tecnológica y el trabajo cotidiano de cientos de cabañeros que encuentran en ese ámbito el escenario más importante del país para mostrar sus logros.
En ese entorno, la Patagonia dejó hace tiempo de ser una participante ocasional. Año tras año aumenta la presencia de cabañas provenientes de Río Negro, Neuquén y el sur bonaerense, con animales capaces de competir de igual a igual con los principales establecimientos ganaderos argentinos.
En bovinos, este año estarán presentes las cabañas: Don Fioto, de Luciano Correndo; La Laguna, de Julián Lavayén; La Cantera, de Juan Manuel Sosa; Atigue, de Walter Gualdesi; San Marón, de Juan Gabriel Seleme; La Txapela, de Gabriel Jaca, y Don Juan, de Federico Gilardi, entre otras.
También marcan presencia las cabañas ovinas de la Patagonia, que traen desde el sur todo el trabajo realizado a lo largo de los años para competir al más alto nivel, como la Media Luna y Coy Aike, entre otras.

La 138° Exposición Rural de Palermo, que abrirá sus puertas del 16 al 26 de julio, volverá a mostrar ese crecimiento. A la participación de reconocidas cabañas patagónicas se sumará una estrategia institucional encabezada por las provincias de Neuquén y Río Negro, que aprovecharán el mayor encuentro agroindustrial del país para promocionar inversiones, turismo, producción regional y sus próximas exposiciones ganaderas en el caso de Neuquén.
La presencia regional ya no se limita a las pistas de jura. También busca consolidar una identidad productiva propia y demostrar que la Patagonia tiene mucho para ofrecer en materia de genética bovina y ovina, agregado de valor y desarrollo agropecuario.
La gran vidriera ganadera
Para cualquier criador, llegar a Palermo representa mucho más que una competencia. Participar significa medir el trabajo realizado durante años frente a los mejores reproductores del país, validar un programa genético y abrir oportunidades comerciales que muchas veces trascienden largamente los resultados obtenidos en la pista.
«La presencia regional busca consolidar una identidad productiva propia y demostrar que la Patagonia tiene mucho para ofrecer en materia de genética bovina y ovina».
Un premio puede transformar el posicionamiento de una cabaña, aumentar el valor de sus reproductores y despertar el interés de productores de distintas provincias e incluso del exterior. Pero aun cuando no se consiga una cucarda, simplemente estar presente constituye una demostración de calidad.
Los productores patagónicos coinciden en que hoy la distancia dejó de ser un condicionante para competir. La incorporación de biotecnologías reproductivas, la utilización de embriones y semen de las mejores líneas genéticas y una fuerte inversión en selección permitieron equiparar el nivel de los rodeos del sur con los de las regiones ganaderas tradicionales.
La Laguna, un clásico en la Exposición de Palermo
Una de las representantes rionegrinas será la cabaña La Laguna, de General Conesa. Su responsable, Julián Lavayén, participará por tercera vez consecutiva en Palermo llevando dos hembras Angus negras, una vaca parida con su ternero y una vaquillona, animales que llegan respaldados por una destacada actuación en la Exposición de Otoño realizada en ese mismo escenario.
“Vamos con mucha expectativa porque son animales de mucha calidad racial y, además, con un tamaño moderado, que es justamente lo que hoy está buscando la raza”, explicó Lavayén a Río Negro Rural.
Para el productor ganadero de Conesa, el Angus atraviesa una evolución muy marcada en los criterios de selección.
Durante muchos años predominó la búsqueda de animales grandes, de gran desarrollo corporal. Sin embargo, la tendencia internacional comenzó a cambiar. Hoy se priorizan ejemplares funcionales, moderados y eficientes desde el punto de vista productivo. “La ganadería comercial necesita vacas que se preñen todos los años, que mantengan su estado corporal y produzcan eficientemente. Los animales demasiado grandes demandan más alimento y muchas veces pierden funcionalidad”, resume.
“Vamos con mucha expectativa porque son animales de mucha calidad racial y, además, con un tamaño moderado, que es justamente lo que hoy está buscando la raza”.
Julián Lavayén, Cabaña La Laguna, General conesa.
Por eso, los jurados comenzaron a valorar rodeos equilibrados antes que ejemplares excesivamente desarrollados.
Según el productor, ese cambio ya se refleja claramente en las pistas de Palermo. “Los animales muy grandes ya no tienen ventaja. Hoy el que se pasa de tamaño queda relegado, aunque tenga otras virtudes”, sentencia.
Las dos hembras que viajarán desde Río Negro y llegarán el martes próximo al predio palermitano, buscarán repetir lo conseguido en la Expo de Otoño que tuvo lugar en Palermo en mayo pasado.
Competir con los mejores
Desde Pradere llegará otra de las cabañas patagónicas con mayor trayectoria. Atigue, dirigida por Walter Gualdesi, presentará un toro Hereford, un toro Shorthorn y dos vaquillonas Limangus.
El productor resume con una frase el verdadero sentido de participar en la gran exposición. “A Palermo se va a mostrar lo que uno hace, compararse con los mejores y tener la ilusión de sacar alguna bandera”.
La cabaña ya conoce el sabor del éxito. En 2024 obtuvo el Gran Campeón Limangus con el primer toro de esa raza nacido íntegramente en el establecimiento.
“Palermo te pone en la vidriera. Después te empiezan a conocer criadores que antes ni sabían quién eras”, explico sobre lo que significa obtener un reconocimiento a ese nivel.
“Hoy cualquiera puede comprar embriones de las mejores líneas del país. Después hay que hacer bien el trabajo en el campo”
Walter Gualdesi, Cabaña Atigue, Pradere.
Gualdesi sostiene que hoy existe una verdadera revolución genética. La transferencia embrionaria y el acceso a reproductores de elite permitieron que establecimientos alejados de los grandes centros ganaderos pudieran incorporar la misma calidad genética que las cabañas históricas. “Hoy cualquiera puede comprar embriones de las mejores líneas del país. Después hay que hacer bien el trabajo en el campo”, explica.
El largo camino a la pista
Un animal de exposición comienza a prepararse mucho antes de subir al camión que lo llevará a Buenos Aires.
Los cabañeros observan cada nacimiento buscando características sobresalientes de conformación, estructura, musculatura y desplazamiento. Los ejemplares que muestran condiciones especiales son seguidos durante meses mediante pesajes, evaluaciones fenotípicas y controles permanentes.
Luego comienza un proceso de alimentación diferenciada y entrenamiento. Aprenden a caminar, se acostumbran al contacto permanente con los cuidadores y reciben un manejo sanitario y nutricional específico para ayudarlos a expresar todo su potencial.
Detrás de cada reproductor que desfila por Palermo existen cientos de horas de trabajo silencioso y una inversión considerable. En muchos casos, el proceso demanda más de dos años, de acuerdo a la categoría en la que se desea participar.
De igual a igual
Durante décadas existió la idea de que los grandes campeones surgían exclusivamente de las tradicionales cabañas bonaerenses. Hoy esa percepción cambió. Los propios criadores destacan que la Patagonia consiguió posicionarse gracias a un trabajo sostenido de mejoramiento genético.
“Lo importante es estar a nivel, después puede haber animales mejores, pero hoy la Patagonia compite de igual a igual”.
Walter Gualdesi, Cabaña Atigue, Pradere.
Ya no sorprende que establecimientos del sur obtengan campeonatos nacionales ni que reproductores nacidos en la región sean demandados por productores de distintos puntos del país.
Como señala Walter Gualdesi: “Lo importante es estar a nivel, después puede haber animales mejores, pero hoy la Patagonia compite de igual a igual”.
“El mundial de las vacas”
La cabaña Don Fioto, ubicada en la localidad de Stroeder, al sur del río Colorado en la provincia de Buenos Aires, volverá a participar de la Exposición Rural de Palermo con una importante delegación Angus integrada por dos toros, un ternero, una ternera, una vaca con cría y dos vaquillonas, consolidando una presencia ininterrumpida desde 2022 en la gran cita ganadera.
Su titular, Luciano Correndo, considera que competir en Palermo representa el mayor desafío para cualquier criador. “Palermo no solamente es la exposición más importante del país, es una de las más importantes del mundo. Para nosotros es el Mundial de las vacas”, dijo el criador.
Los antecedentes invitan al optimismo. En la Exposición de Otoño, las tres hembras presentadas por la cabaña obtuvieron premios en sus respectivas categorías, resultados que motivaron la decisión de sumar este año también los machos para la gran cita ganadera.
“Palermo no solamente es la exposición más importante del país, es una de las más importantes del mundo. Para nosotros es el Mundial de las vacas”.
Luciano Correndo, cabaña Don Fioto.
Correndo sostiene que el crecimiento de la genética patagónica permitió acortar diferencias con las grandes cabañas del país. “Hoy la Patagonia siempre está presente y siempre hay algún nombre sonando. La calidad creció muchísimo y cada año la competencia es más alta”, sostuvo a Río Negro Rural.
El productor explica que el trabajo para presentarse en cualquier evento de magnitud comienza mucho antes del nacimiento de un animal. “Todo arranca cuando uno decide qué toro cruzar con qué vaca, ahí empieza el programa genético. Después vienen la gestación, el nacimiento y años de selección hasta llegar a una exposición como Palermo”.
También coincide con otros criadores en que la tendencia actual apunta a reproductores más moderados y eficientes. “No buscamos animales más chicos, sino animales moderados, capaces de producir lo mismo con menores requerimientos. Ese tipo de hacienda es la que mejor se adapta a nuestros ambientes patagónicos”, finalizó.
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