Pasó de jugar al básquet profesional en Italia a tener su propia cabaña ganadera en la Patagonia con genética de primer nivel

Federico Gilardi jugó varios años al básquet profesional en Italia pero en 2014 regresó al país para desarrollar un proyecto ganadero en un campo familiar cerca de Viedma. Cabaña Don Juan se registró en 2018 y logró posicionarse con animales de calidad en unos pocos años. En octubre de 2025 realizó su primer remate de reproductores en Río Colorado junto a cabaña El Tigre.

Cabaña Don Juan, Viedma.

En el norte de la Patagonia, sobre la cuchilla del Camino 27 en la zona de General Nicolás Palacios se desarrolla un proyecto ganadero que combina genética, manejo ordenado del rodeo y una fuerte apuesta a la eficiencia productiva.

Cabaña Don Juan, de Federico Gilardi, es un emprendimiento que en pocos años logró posicionarse en el circuito regional de la raza Angus, con un objetivo claro: producir animales adaptados a ambientes duros como los que predominan en la Patagonia, y que a su vez aporten buena fertilidad y sean eficientes, sin perder de vista las demandas del mercado.

El establecimiento ubicado en la provincia de Río Negro cuenta con unas 1.000 hectáreas, de las cuales 750 son chacras y 250 corresponden a monte natural. A eso se suman alrededor de 350 hectáreas anexadas, entre campos alquilados y propios, destinadas principalmente a la producción de forrajes.

Federico Gilardi, titular de cabaña Don Juan.


En ese esquema productivo el riego juega un rol clave: el campo está ubicado junto al canal principal y en los últimos años se avanzó con sistematización y riego por goteo y pivot, con unas 85 hectáreas sumadas bajo esta modalidad.

La base productiva se apoya en la producción de maíz y alfalfa, insumos centrales para alimentar tanto al rodeo de la cabaña como a un encierre propio. En total, se producen entre 800 y 900 toneladas de maíz y alrededor de 600.000 kilos de alfalfa, que se consumen íntegramente en el sistema.

El feedlot maneja unos 400 animales gordos, principalmente descartes de la selección realizada para continuar la línea genética de la cabaña y algo de invernada comprada en los distintos remates realizados en la región durante el 2025.

Deporte, campo y un proyecto propio



El origen del proyecto ganadero que incluye a la cabaña Don Juan no sigue el camino tradicional que acostumbra a mostrar un emprendimiento de este tipo. Su impulsor tuvo una extensa carrera deportiva ligada al básquet profesional, que lo llevó a jugar varios años en Italia hasta un regreso definitivo a la Argentina en el 2014.

Gran Campeón Macho Angus para la cabaña Don Juan en la última Exposición Rural de Río Colorado.


Este regreso el país marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de Gilardi. Si bien la actividad ganadera estaba presente en la familia, el desarrollo del campo y de la cabaña fue un proyecto propio que comenzó a tomar cuerpo tras el regreso al país.

“El campo estaba prácticamente vacío, no había animales ni infraestructura. Empezamos desde cero”, recuerda Federico sobre los primeros pasos en el sector ganadero. El trabajo inicial fue compartido con parte de la familia y, con el tiempo solo quedó él para continuar con el proyecto productivo.

Apuntar a la genética desde el primer día de la cabaña



Desde el 2015 comenzó a tomar forma la actividad ganadera, y desde el primer día se encaró un programa genético, aun cuando la experiencia en ese terreno era limitada.

La cabaña Don Juan trabaja exclusivamente con la raza Angus, tanto negros como colorados. El rodeo está compuesto aproximadamente por un 70% de animales colorados y un 30% de negros. “El Angus colorado tiene menos años de desarrollo genético que el negro. Eso lo convierte en un terreno interesante para explorar y seguir evolucionando”, explica el cabañero a Río Negro Rural.

La consolidación del colorado es evidente: hoy ambas variantes se juran por separado en exposiciones de primer nivel, una señal clara del crecimiento de esa línea dentro de la raza.

“Multiplicamos mucha genética mediante embriones. Fue una inversión grande, pero nos permitió crecer más rápido y ordenar el biotipo que buscábamos”.

Federico Gilardi, cabaña Don Juan.

La cabaña comenzó formalmente en 2018, cuando se incorporaron vientres de pedigree y se inscribió el establecimiento bajo el nombre Don Juan. A partir de allí se intensificó el programa de selección, con animales puro controlados y pedigree, y una fuerte inversión en transferencia embrionaria para acelerar el progreso genético.

Multiplicamos mucha genética mediante embriones. Fue una inversión grande, pero nos permitió crecer más rápido y ordenar el biotipo que buscábamos”, señala Gilardi.

Fertilidad, adaptación y frame moderado



El eje central del programa genético es la fertilidad. La selección de las madres es estricta y apunta a animales funcionales, capaces de mantenerse y producir en ambientes patagónicos exigentes, con monte, suelos quebrados, en muchos casos pedregosos y donde reinan los pastos duros.

Cabaña Don Juan tiene muy claro qué animales busca reproducir, con un frame no superior a 4 o 4,5.


“No buscamos animales extremadamente chicos, pero tampoco grandes. Apuntamos a un animal intermedio, bien adaptado a nuestra zona”, resume. El objetivo, según define Gilardi, es un frame moderado, cercano a 4, con vacas adultas de entre 450 y 500 kilos, capaces de destetar terneros del 50% de su peso.

Ese biotipo permite lograr animales precoces que alcancen los 420 a 450 kilos de peso de faena a los 11 o 12 meses, en línea con lo que demanda el mercado actual y la exportación. “El desarrollo de la carcasa tiene que ir de la mano de la conversión. No sirve un animal muy chico si después no llegamos a un peso adecuado de faena”, sostiene el productor.

A modo de referencia de lo que se busca a través del trabajo que se realiza en la cabaña surge el ejemplo del Reservado Gran Campeón Macho subastado a valor récord en la Exposición Rural de General Conesa, un Angus negro surgido de cabaña San Marón con la supervisión del asesor en genética Norman Catto.

Eficiencia productiva y mercado



En el encierre del establecimiento la eficiencia es un dato destacado. Con animales propios se han logrado ganancias diarias cercanas a 1,8 kilos y conversiones muy eficientes, incluso mejores que en lotes de hacienda comprada. “Con lo que es compra estamos en 1,2 o 1,1 kilos diarios”, comenta Gilardi.

Pivot de riego incorporado por el establecimiento para hacer pasturas.


La cabaña comercializa toros y vientres seleccionados, y también realiza descartes que se destinan a engorde. Dice el productor: “Ya manejamos el rodeo que buscamos y los animales están bastante balanceados. Hay algunos ejemplares que vienen arrastrando genética de cuando empezamos con la cabaña pero esos los estamos pasando a receptores y se les implantan embriones”.

Debut en los remates



En octubre de 2025 la cabaña Don Juan junto a cabaña El Tigre, de Walter Ilgner, concretó su primer remate de genética en la Sociedad Rural de Río Colorado, una experiencia que superó las expectativas. “Era un desafío porque no nos conocían mucho, pero la respuesta fue muy buena”, destacó Gilardi sobre el evento.

Consultado respecto del contexto ganadero actual que cierra un año con valores en alza la visión es clara: la firmeza de los precios responde a una combinación de factores. A la estacionalidad típica de fin de año se suma la escasez de vientres y terneros tras varios años de sequía, un mayor peso de los remates como canal de comercialización y un escenario internacional donde la carne gana valor.

“La población mundial crece, el consumo aumenta y los stocks no. Es una cuestión lógica de oferta y demanda”, finalizó el productor.



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