Radiografía de la Patagonia: la tecnología que logra «escanear» el suelo con precisión milimétrica
Con base en Río Negro, la empresa Agrimap incorporó drones y sistemas de alta precisión para transformar la forma de relevar grandes superficies. Desde rutas hasta proyectos productivos rurales, su trabajo se expande en toda la Patagonia y el país.
En un sector donde la precisión define el éxito de los proyectos productivos, la tecnología aplicada a la agrimensura empezó a marcar un antes y un después. En Río Negro, una de las experiencias pioneras es la de Agrimap, la firma impulsada por el agrimensor Fernando Gavilán junto al especialista en sistemas Claudio Pischel, que desde 2004 apostó por integrar conocimiento técnico con innovación.
Gavilán se recibió en 1983, en una época donde los cálculos se hacían con regla de cálculo y sin herramientas digitales. Dos décadas después decidió cambiar el enfoque tradicional de la profesión. «Le di un vuelco a la agrimensura y me incliné hacia la topografía, viendo que la tecnología avanzaba cada vez más», recordó. Ese cambio coincidió con la llegada de su socio, quien aportó la mirada informática necesaria para dar el salto.
Drones, estación total y precisión aérea: el salto tecnológico en la topografía rural
Los primeros trabajos de Agrimap estuvieron vinculados a obras viales clave para la región. Comenzaron con relevamientos sobre la Ruta Nacional 23 y luego participaron en el proyecto de ampliación de la Ruta 22, incorporando en ese proceso los primeros equipos GPS en una época en la que todavía no eran habituales. Ese camino marcó el crecimiento de la empresa, que fue reinvirtiendo en equipamiento y capacitación de manera constante.
Uno de los principales aportes de esta tecnología al ámbito rural es la eficiencia. «Un trabajo que antes te llevaba 20 o 30 días, hoy lo podés hacer en uno o dos días de vuelo«, explicó Claudio Pischel. Pero aclara que el proceso no termina ahí: «El trabajo más importante empieza después. El dron no hace magia, toda esa información hay que procesarla».
En ese punto entra el equipo técnico. «Nosotros capturamos millones de puntos. Mientras con topografía tradicional podías tener un punto cada 10 metros, con drones podés tener uno cada 2 centímetros«, detalló Pischel. Esa densidad permite generar modelos digitales de terreno con un nivel de detalle que antes era imposible.
Arturo Montero, encargado del procesamiento, lo resumió así: «La gran diferencia es la capacidad de cubrir grandes superficies en muy poco tiempo y con muchísima información. Eso después se traduce en datos útiles para tomar decisiones».
Esa información tiene aplicaciones directas en el ámbito rural. «Se usa para calcular pendientes, diseñar sistemas de riego, nivelar campos o determinar volúmenes de suelo», explicaron. En Río Negro, el trabajo se concentró en zonas productivas como el Valle Inferior y el Valle Medio.
Con el avance tecnológico, los equipos también evolucionaron. A los drones de ala fija se sumaron los cuadricópteros, más versátiles y aptos para operar en espacios reducidos. «Hoy un dron puede cumplir funciones similares a una estación total, pero desde el aire y con un nivel de detalle muchísimo mayor», explicó Gavilán.

La empresa también participó en proyectos de gran escala, como el denominado proyecto Ivana -una iniciativa minera de uranio y vanadio ubicada en cercanías de Valcheta y considerada una de las más avanzadas del país- que abarcó unas 12.000 hectáreas, además de estudios recientes en la provincia de Chubut que alcanzan las 20.000 hectáreas. A nivel nacional, su intervención se extendió a obras energéticas estratégicas, como el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, el trazado entre Allen y Punta Colorada, la reversión del Gasoducto Norte en Córdoba y el Oleoducto Duplicar Norte, acumulando cientos de kilómetros relevados.
Tecnología en campo: drones, sensores y modelos digitales de terreno al servicio de la producción
El salto tecnológico más fuerte llegó con la incorporación de drones, en el marco de los parques eólicos de la Patagonia, cuando la empresa fue convocada por Geneia. En ese momento adquirieron sus primeros equipos de ala fija, utilizados para cubrir grandes extensiones, «trabajamos en proyectos como los parques eólicos Villalonga y Pomona«, contó Claudio, además de otros desarrollos en la región.
A partir de allí comenzaron a generar modelos digitales de terreno mediante aerofotogrametría, dando un paso decisivo hacia la digitalización de la topografía.
Capital humano y tecnología: el crecimiento detrás de la topografía con drones
Lo que comenzó como un emprendimiento de dos personas hoy se transformó en un equipo consolidado que incluye ingenieros agrimensores jóvenes y especialistas en procesamiento de datos. «El trabajo con drones no termina cuando el equipo aterriza: ahí recién empieza el procesamiento, que es clave para obtener resultados útiles», explican desde la empresa.
Si bien Agrimap no se dedica directamente a la aplicación de agroquímicos, reconocen el potencial de los drones en ese campo, especialmente en regiones como el Valle Inferior, donde las superficies pequeñas y la presencia de cortinas forestales dificultan el uso de maquinaria tradicional o aviones. En esos casos, los drones aparecen como una alternativa eficiente y cada vez más utilizada.
Desde la firma aseguran que fueron pioneros en la incorporación de esta tecnología en Río Negro, particularmente en el Valle Inferior. «La aplicación de drones abrió un mercado que antes no existía y que todavía tiene un techo difícil de dimensionar«, sostuvieron.
La clave, coinciden, está en la perspectiva. «Es mucho más fácil entender un terreno desde arriba que desde abajo», resumió Gavilán. Esa mirada aérea, combinada con datos de alta precisión, permite hoy tomar decisiones más eficientes en obras, producción y planificación territorial.
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