Siempre en el centro de las sospechas
Roberto Caminos dejó el liderazgo de la barra en diciembre de 2008 y desde entonces el capo de la tribuna es Diego “El Panadero” Ochoa, cuya vivienda fue atacada a tiros hace dos años. ¿A quién apuntaron? Sí, al sector que comandaba “Pimpi”. Además, a principios de febrero, Caminos quedó en el centro de las sospechas en la investigación por el ataque a balazos contra un ómnibus en el que viajaba parte de la barra “leprosa” cerca de Rosario, producto del cual murió un adolescente de 14 años y dos personas sufrieron heridas. Después de unos días sin “aparecer”, el apellido Camino volvió a la luz hace 48 horas, cuando Jonathan Andrés “Chamí”, hijo de “Pimpi”, fue reconocido como el autor del homicidio de Sebastián Galimany, asesinado de tres disparos en enero de 2009, en Rosario, en medio de una discusión sobre la causa de un accidente de tránsito. En la “Chicago argentina” también empezó este marzo de furia, porque el jueves 4 fue acribillado a balazos el hijo de un ex jefe de la barra de Rosario Central, identificado como Juan Alberto Bustos, de 34 años, el club rival de Newell’s. La violencia siguió en Florencio Varela, donde un joven de 21 años, Gonzalo Galarza, murió en un enfrentamiento entre dos grupos que disputan el control de la hinchada de Defensa y Justicia, de la segunda división. Y hace una semana, un policía murió de un balazo en medio de una pelea entre hinchas de Estudiantes fuera del estadio.