Catriel 127 años: ciudad que nutre su identidad entre calles y homenajes
El reconocimiento a vecinos y valiosos integrantes de la comunidad contribuye a que el legado siga trascendiendo, incluso después de su paso a la posteridad. Con 127 años de vida institucional, la historia de Catriel no solamente habla de petróleo.
Catriel, la que empezó como colonia pastoril, entre pichanales, chañares, olivillos y huellas de carreros, que movían a sus animales evitando las espinas. Catriel, el escenario del pozo Oeste N°1. Catriel, la que encontró su propia belleza en medio de la aridez y la que busca recuperar su perfil agrícola, para sostenerse a largo plazo. En un ejido que se desarrolló al este de la Ruta 151, a ambos lados del acceso Mosconi, se cuenta su esencia a través de los nombres de plazoletas, espacios de salud, deportivos, calles y monumentos, para quien quiera prestar atención y profundizar.
La ubicación del espacio en el que empezó a consolidarse esta urbanización surgió de un proceso encabezado por Bibiana García, española y esposa del cacique Cipriano Catriel, que llegó con los suyos desde la zona pampeana, más precisamente desde Azul, provincia de Buenos Aires. La mujer, al enviudar en 1880, había comenzado los intentos por conseguir un lugar donde vivir con su pueblo, etapa que según dicen los registros, se dio primero en lo que se conocía como “Medanito”, a unos 15 kilómetros del sitio actual.

Conseguido ese cometido, con aval del presidente Roca, es por eso que hoy la figura de ella custodia el acceso Sur y se complementada desde hace poco con la de su compañero, el líder indígena, en el ingreso al norte de la Ruta 151, para que ambos sean recordados y formen parte del circuito de esculturas de la localidad, en una línea de trabajo que se viene sosteniendo el Ejecutivo local. La estatua de la fundadora se inauguró en 2011, a partir de una obra del artista Aldo Beroisa.
“La descendencia del cacique Cipriano Catriel recorre nuestras calles, nos habita, y es parte viva de la historia de nuestra ciudad”, dijo la actual gestión al momento de difundir ese reconocimiento, en 2025. Se trata de decisiones que contribuyen a poner en valor la diversidad de orígenes que aportaron y aún lo hacen a los cimientos locales: indígenas, crianceros, puesteros y petroleros, en una misma línea de importancia, junto a comerciantes, profesionales y amas de casa, en ese camino de construir desarrollo.
Así como ocurrió con Bibiana y Cipriano, en estas décadas de trayectoria comunitaria, los homenajes a vecinos y vecinas que trascendieron ayudan a dar sentido a los espacios comunes, primero con su presencia y labora activa, para luego hacerlo desde la cartelería y las fotos, los recuerdos y la enseñanza. Entre los nombres de países y provincias que se multiplican en el trazado, aparece el de Pedro Hernández, por ejemplo, por su rol como presidente del Concejo Municipal, al igual que el ingeniero Eduardo Garro, ya designado como intendente, cuando la localidad subió de categoría.
A la par, es inevitable repasar la grilla de cuadras sin encontrar en esas arterias una mención a los trabajadores de la extracción de hidrocarburos. En una de ellas, Ponciano Rañil aparece evocando al equipo que confirmó la presencia del crudo en 1960 y su referencia aparece secundada por otras dos sendas, la “20 de Noviembre”, en honor a ese día histórico para la vida catrielense, y la “27 de enero”, que recuerda otra jornada de 1966, cuando murieron 14 obreros petroleros al incendiarse un colectivo que trasladaba a 35 de ellos, desde Catriel a Cutral Co.
Desde el SUM local, sobre calle San Martín, aparece además, la memoria de otro obrero del sector, Eldo Oscar Carro, un nacido en otra localidad vinculada a la industria (Plaza Huincul), que llegó a Catriel, donde ejerció como jefe de talleres de YPF, para descubrir además una fuerte vocación con la actividad deportiva, demostrando que el aporte de esos nuevos residentes podía integrarse en otras esferas de la comunidad. Como preparador y como educador, dejó una huella en varias generaciones.
A su vez, si de espacios verdes se trata, el boulevard de la Av. Mosconi, ubicado entre Hungría/Budapest y Clemente Zurita/Atenas, lleva desde el pasado mes de marzo, una placa con los nombres de once mujeres que marcaron a la Educación Pública con su desempeño.
Nora Carrasco, Lidia Jaureguiberry, Norma Lemoine, Susana Nacimiento, Elva Ortiz, Roxana Papernó, Vivian Petersen, Patricia Tealdi, Nora Trentacoste, Noemi Vielma y Norma Villar son las profesoras que a su vez, dejaron una planta en ese rincón verde, a modo simbólico. La decisión fue similar a la que sirvió para enaltecer la tarea de la doctora Aida Cardillo, en otra de las plazoletas de la ciudad.
Y si convertir el duelo en homenaje es posible, frente a dos partidas que tocaron muy de cerca a las familias de Catriel, se designó a una calle y a un centro de salud para que hoy alimenten el recuerdo de Clemente Zurita y de la doctora Liliana Coccuzza. Impulsor él del Club Hípico Catriel, una Estrella Amarilla también lo nombra, mientras que en el caso de la profesional, el Centro de Atención Primaria de la Salud del barrio Preiss lleva su placa, desde el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
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