Con frío y calor: así trabajan los recicladores en el basural de Cipolletti

En la ciudad más de 140 familias viven del trabajo informal que se realiza en el predio del basural. Diariamente concurren en busca de materiales que luego serán comercializados. Hoy esas familias se preguntan cómo serán incluidas dentro del proyecto Girsu. 





Con días fríos en invierno y veranos calurosos los recicladores de Cipolletti cumplen cada día su jornada laboral. En una inmensa montaña de basura rodeada de gaviotas buscan materiales para comercializar. En palabras de los recuperadores es un trabajo informal, pero no deja de ser el sustento que da alimento a cada familia.

Hoy muchos de ellos se preguntan cómo serán incluidos dentro del Proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) que busca crear el gobierno de Cipolletti. El objetivo del proyecto es que la ciudad tenga una planta clasificadora de residuos, y que esto también contribuya a facilitar el trabajo de los recuperadores.  

Las gaviotas y las máquinas revolviendo la basura son una postal cotidiana del basural. Muchas son las familias que se sustentan del trabajo que se realiza en aquellas playas operativas. Allí alrededor de 140 recicladores concurren permanentemente en busca de materiales como el cartón, aluminio, hierro y cobre, que luego serán comercializados en el mismo predio. Sesenta de ellos asisten todos los días, algunos hace más de 30 años.  

Las edades varían, pero hay una norma que es obligatoria para todos: está explícitamente prohibido que los niños realicen trabajo de reciclaje. Solo pueden asistir personas mayores de 16 años. La mayoría de los que asisten rondan entre los 25 a 40 años, pero también hay algunos adultos mayores que por tercera generación realizan esta tarea. 

Ese es el caso de una de las mujeres, que lleva más de 30 años concurriendo diariamente al predio en busca de trabajo. «Vengo acá desde que mi hijo era bebe, hoy tiene 21 y yo 57. Vivo de esto porque no tengo ayuda de nadie. Soy una persona separada con dos hijos y tengo que alimentarlos. Vengo todos los días, antes se juntaba un poco más, hoy viene tanta gente que se hace poco», relató la mujer. 

Cuando le consultamos si estaba al tanto del proyecto respondió que sí, pero dijo que no esperaba nada. «Han sido tantas las veces que nos han prometido cosas y nunca pasó nada. Nos habían dicho que iban a hacer un carnet para que la gente de Cipolletti trabaje, porque a veces viene gente de Roca y otras localidades y cada vez queda menos para juntar. Tampoco hicieron nada». 

Sin embargo, piensa que la idea de la cooperativa tiene su lado bueno. Podrían priorizar a la gente de la ciudad que asiste a diario y podrían obtener herramientas de trabajo como botines, guantes para poder desarrollar un trabajo más seguro.  

Beroiza actualmente tiene 68, pero conoció el trabajo en el basural desde muy joven. «Me inicié muy chico, acá vi crecer a mi ciudad. A los 12 años conocí los primeros basureros que iniciaban en Cipolletti. En ese momento ni existían los contenedores, ni camiones grandes en la ciudad. Acá se trabajaba con las máquinas que habían, haciendo surco y después desparramando la basura. Cuando llegué a este predio, esto no existía – lo dijo en referencia a la gran montaña de basura que había detrás de él- con el correr de los años fue creciendo. Antes juntábamos cobre, aluminio y vidrio, no se trabajaba el cartón», contó.

Agregó que tiene su jubilación, pero no le alcanza: «Tengo que continuar para tener una vida más o menos, no tan buena. Ahora ya no se puede juntar mucho, viene mucha gente. Por día a veces nos llevamos alrededor de tres mil pesos, antes te podías llevar hasta cinco mil. La gente nueva que llega al predio observa a la gente más antigua y así van aprendiendo. El grupito más antiguo somos tres o cuatro», indicó Beroiza.  

Uno de los recicladores más jóvenes asiste hace tres años, hoy tiene 25. Llegó al predio un día que se quedó sin trabajo. «Me quedé sin laburo y no tenía cómo alimentar a mi familia. Probé acá y me quedé. Con esto sobrevivimos el día a día, con esto no nos falta el plato de comida en la casa. Es un laburo digno, juntamos todo lo que podemos vender. Lo más fácil de recolectar son las latas y el cartón, lo que más cuesta conseguir es el cobre y el bronce. Por un kilo de aluminio te pagan 140 pesos, por uno de bronce 200. A veces logro juntar diez kilos de aluminio y son mil pesos que puedo llevarme a casa«, señaló.  

Otro de los recuperadores de 45 años tiene problemas de salud que le impiden obtener un trabajo mensualizado. Él expresó otra de las posturas que surge cuando hablamos de Girsu. «Acá uno está acostumbrado a manejar sus horarios y juntar lo que quiere. Lo que se puede se vende acá en el predio y lo que podemos revender en otro lado lo llevamos. Si estamos apatronados o en una cooperativa no sé si vamos a poder hacer eso, vamos a tener que cumplir horario, venir todos los días. Hay que ver cuánta gente quiere eso”. 

Explicó que son muchas las familias que viven de este trabajo. «La mayoría somos gente de familia, muchos empezamos a venir de chicos. Antes andábamos en las chatas a caballo, cuando no nos dejaron andar más en el pueblo tuvimos que venir acá. Siempre el propósito es progresar un poquito, yo empecé con un carrito a mano y ahora tengo una camioneta. Cuando llueve, yo tengo la posibilidad de llevar leña o llevarme las cosas para ganar un poquito más y eso nos sirve. Hay muchos que empezaron a venir ahora, en la noche los agarra el frío y es sacrificado, en verano no hay una sombra ni nada que nos proteja, pero no queda otra, hay que trabajar. Mejor es estar acá, uno es pobre, pero ganamos dignamente, no molestamos a nadie». 

El trabajo en el predio se desarrolla durante toda la semana, día y noche llegan todos los residuos sólidos de la ciudad. Los sábados son los días que menos se trabaja según los recicladores.  

Desde el municipio informaron que hay tres playas operativas en la que ingresa la flota municipal, vehículos particulares y otra de servicios de contenedores. En cada playa hay grupos de recuperadores que llegan al predio en distintas franjas horarias. Hay un grupo a la noche y otros durante el día en diferentes sectores.  

También, desde el municipio se destaca que durante los últimos años se ha conseguido el ordenamiento de las playas mediante una metodología de trabajo continua que ha logrado controlar los focos de incendio que antes se producían de forma constante. 


Qué plantea el plan Nacional Girsu en Cipolletti 


El Proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) busca que la ciudad tenga una planta transformadora de residuos. La obra estará situada en la zona del aeroclub y contará con módulos operativos destinados a clasificar los diferentes desechos reciclables. Lo que no pueda ser reciclado será llevado a Allen para su disposición final. 

La gran instalación contará con módulos operativos para reciclar materiales secos como el cartón, vidrio o los plásticos, materiales de construcción, neumáticos y un sector destinado a la poda. Además, se diseñó un plan de inclusión social para que los recuperadores que hoy extraen materiales del basural formen parte del centro ambiental. Según el municipio se busca que todos los recuperadores mejoren su situación.  

El director de recolección de residuos y reciclado, Juan Aninao expresó que en la ciudad hay un incipiente movimiento de recolección diferenciada. «Nosotros invitamos a la población a que haga la separación de residuos en origen y les facilitamos puntos limpios distribuidos en la ciudad. La gente lleva a esos puntos todo lo que es plástico, papel y cartón».  

Explicó que «el proyecto Girsu Alto Valle plantea un salto cuantitativo y cualitativo mayor, donde todo el residuo que viene de la ciudad debe ser clasificado desde el origen y eso nos obligaría a nosotros a hacer una recolección diferenciada en el servicio diario. Por lo tanto podría facilitarse todo ese trabajo de recupero que se realiza continuamente en las playas. Por ahora se busca avanzar en cómo será la incorporación y la participación de los recuperadores en el proyecto».

Expresó que una de las opciones es formar una cooperativa, otra sería encuadrarlos dentro de una figura jurídica o que sean parte de la masa de trabajadores municipales, pero con esta realidad esa opción hoy es la menos probable.

«Hasta el momento lo que se sabe es que durante los dos primeros años de operación de la planta los trabajadores estarán a cargo de quien gane la licitación de la construcción, porque el pliego va a salir como construcción y operación por dos años. Entonces, en ese proceso de dos años, habría que terminar de definir cómo va ser esa situación. De aquí a que la planta esté en posibilidades de operación tenemos tiempo suficiente para ir trabajando junto con ellos», manifestó Aninao.  

Por otro lado, se refirió a que ahora se busca conocer quienes viven del trabajo en el predio y así poder priorizar aquellas personas. «A través de censos que realizamos hemos verificado que hay gente que va diariamente y otras eventualmente. Los últimos tienen otro ingreso, sea por otro trabajo o un plan de asistencia o porque son jubilados. Como parte del proyecto nosotros decidimos priorizar a esa persona que va todos los días, porque mucho impacta en su tarea y realidad económica. Interpretamos que ese material que luego comercializa, sustenta sus requerimientos económicos y ese es el primer grupo que vamos a evaluar y priorizar para la operación de la planta». 

En junio se realizó una audiencia pública en el Complejo Cultural Cipolletti en la que participaron los recuperadores y quienes crearon el proyecto Girsu, sin embargo, muchas dudas surgieron de aquel encuentro.  


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